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Jóvenes melillenses aprenden reto de ligar sin recurrir a drogas
Publicada en MeliYa el 12 de agosto de 2002
Melilla, 11 ago (EFE).- Conocerse a uno mismo, admitir nuestros límites y no pretender ocultarlos con drogas, apartar los prejuicios y relajarse son los primeros pasos que hay que dar para evitar que la arriesgada maniobra de acercamiento a la persona con la que se intenta ligar no nos deje malparados.
Son los primeros consejos que recibe un grupo de adolescentes con problemas de acné juvenil y la sombra incipiente del bigote, alumnos del curso "Aprende a ligar", uno de los comprendidos en el programa nocturno de ocio alternativo "Buen Rollo", organizado para jóvenes de 14 a 30 años por las áreas de Cultura y Juventud y Sanidad de Melilla y la asociación Elfo.
La monitora, Mónica Benítez, experta en sexualidad y técnicas de relajación, distribuye entre los alumnos los papeles "tradicionales" de una obra que representan cada día millones de jóvenes en todo el mundo: lanzado, tímido y extrovertido frente a la única chica que acude al curso y a la que corresponde el papel de "niña tímida que vive bajo una protección extrema de sus padres".
Y es que, según explicó a Efe Benítez, los chicos "dan siempre el primer paso, pero porque existen mitos acerca de ellos y se creen obligados a cumplirlos".
Actúan con torpeza, intentado recordar lo aprendido sobre técnicas de conexión con la mirada, y se arriesgan a obtener un no tajante cuando cometen su "principal fallo", creer que "lo saben todo", comenta la monitora.
Los alumnos no lo admiten y cuentan a Efe que cuando una chica les rechaza es "porque se trata de una presumida", aunque la mayoría confiesa que le queda mucho por aprender.
En la vida real, escogen la playa y las discotecas para ligar, el cuerpo de la otra persona es lo primero que les atrae e intentan recurrir a un amigo para que se la presente o, si no es posible, se lanzan a dar el primer paso.
La mayoría reconoce que hace falta tomar alguna droga, principalmente alcohol, pastillas o hachís, que les desinhiba y les dé valor para iniciar ese acercamiento, algo que pretende evitar este curso "dándoles confianza en sí mismos y en sus posibilidades reales", indica la profesora.
Otro objetivo fundamental de estas clases es, una vez conseguida la meta de lograr pareja aunque sólo sea por una noche, concienciarles de que deben utilizar "siempre y sin excusa" el preservativo. Todos aseguran usarlo, aunque alguno confiesa que ha pasado por una mala experiencia -el contagio de una enfermedad venérea- para convencerse.
Y es que todos estos jóvenes, de entre 16 y 22 años, consideran la relación sexual -que practican en coches, azoteas, playas y algunos lugares inverosímiles- la finalidad exclusiva de ligar, si bien los más tímidos prefieren citas sucesivas para "conocernos mejor" y buscar una relación más o menos duradera.
Estas clases, junto a actividades y competiciones deportivas, talleres de informática, de baile, guitarra, bisutería, teñido de camisetas, tatuajes de henna, marionetas, cuero y cocina, se imparten los viernes y sábados del verano entre las 22.00 y las 1.00 horas, ya que su objetivo es dar alternativas de ocio a los jóvenes melillenses al margen del alcohol y otras drogas.