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La isla de la discordia también en Marruecos tiene nombre español

Publicada en MeliYa el 24 de julio de 2002

Javier Otazu (Efe)

Rabat, 24 jul (EFE).- Tantas vueltas con que si se llama Perejil o Leila y resulta que la denominación marroquí es en realidad una deformación del castellano "la isla", que se convierte en "La ila" al ser pronunciado por los lugareños que hablan el español con acento ceutí, no muy distinto del andaluz.

Para los marroquíes que viven frente a Perejil, la isla no es sino una prolongación de la aldea de Taura, en tierra firme, cuyos habitantes siempre han utilizado la exigua superficie del islote con el único fin de dar pasto a sus cabras, supuestamente con el perejil que crece entre sus piedras.

Benazuz Hakim, historiador tetuaní experto en las relaciones históricas hispano-marroquíes, ha dejado claro que el nombre de la isla en la historiografía marroquí ha sido y es Taura, igual que el poblado de enfrente y la pequeña ensenada entre ambos.

Benazuz añade que los lugareños no dan ningún nombre en particular a la isla distinto del de la aldea de Taura, pero se suelen referir a la isla como "la ila", en la jerga hispanoárabe tan corriente en las cercanías de Ceuta.

Mohamed Majlufi, alcalde de Fnideq (Castillejos), localidad pegada a la frontera de Ceuta y de la que depende Taura, confirmó a EFE que los aldeanos ven en la isla una especie de extensión de su propio pueblo, ya que solo los separan 200 metros de agua, y antes las pateras de tablas y hoy las zodiac de motor han servido de enlace entre la isla y el continente.

Tanto es así que una cabrera de Taura, que tiene el rebaño permanentemente en Perejil y lo visita con su zodiac, afirma sin ambages que "la isla es mía, no del rey de Marruecos ni de los españoles", ya que no se explica qué otra utilidad puede tener ese peñasco como no sea para un aprisco de cabras.

La mujer, Rahma Al Achiri, asegura que ha perdido a diez chivos de su rebaño en la operación sorpresa del Ejército español de la madrugada del pasado 17 de julio, y ahora tiene la intención de poner una denuncia por daños y perjuicios.

Otro historiador marroquí, Adbelhadi Tazi, publica hoy en el diario "L\'Economiste" una serie de documentos de los sultanes marroquíes de fines del XIX y principios del XX en los que el islote aparece denominado como "Maadnus", es decir, "perejil" en su nombre en árabe.

Abdelhadi Tazi sostiene también que Leila no es sino una deformación de "la isla", y los marroquíes han parecido preferir ese nombre al de Taura o Maadnus.

"Laila" o "Leila" -el árabe no distingue entre las vocales a y e- es un nombre mucho más evocador que "perejil", ya que significa "la noche" y es además en el imaginario árabe el nombre de la Amante por excelencia, la Julieta oriental.

Qais y Leila fueron, en tiempos preislámicos, los locos de amor, embriagados de cariño y poesía, separados a la fuerza por la familia de Leila y empujados a la desesperación, la locura y la muerte.

No es de extrañar que los medios árabes hayan preferido llamar Leila a este islote, a pesar de que el Ministerio de Exteriores marroquí corrigiese el nombre de "Leila" por el de "Taura", un esfuerzo que ha sido inútil, porque ni la gente ni los medios de comunicación han querido abandonar tan poético nombre.

Dice la cabrera Rahma que ella acostumbraba a ir a "la Ila" con su zodiac para ordeñar a sus cabras, y añade que las hierbas del Perejil le daban un gusto particular al "laban" caprino, la leche agria tan popular entre los árabes.

Entre una cabrera con su perejil y una Leila en medio de las aguas donde dice la leyenda mitológica que Hércules separó dos continentes, la elección no ofrecía dudas.

Y todo se resume en lo más paradójico: que ahora nos enteramos de que Leila es española. Al menos en su nombre, claro.