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Marroquíes cumplen semana de acampada para pedir documentación
Publicada en MeliYa el 6 de agosto de 2002
Melilla, 6 ago (EFE).- Los doce jóvenes marroquíes que al alcanzar la mayoría de edad perdieron la tutela y acogida de la Ciudad Autónoma de Melilla, por lo que se vieron en la calle y sin documentación, cumplieron hoy una semana de acampada con la que reclaman su regularización.
Viven en cuatro tiendas de campaña cedidas por la Asociación Pro Derechos de la Infancia (Prodein), instaladas frente al cementerio musulmán, y acuden a diario a almorzar y cenar a su mezquita guisos de habichuelas, arroz o patatas, "lo mismo por la mañana y por la noche", aseguró hoy a Efe Hassan Maghnía, uno de los acampados.
Se asean en las instalaciones de la mezquita, donde también lavan sus ropas, aunque aseguran que pasan hambre y que necesitan pantalones, camisetas y zapatos nuevos para sustituir sus viejas chanclas de goma.
Ganan algún dinero lavando coches o vigilándolos y ayudando a transportar las compras de los supermercados, actividades en la que compiten con inmigrantes indocumentados de otras nacionalidades que viven en cuevas o en el Centro de Estancia Temporal (CETI) de Melilla.
Estos jóvenes, que abandonaron Marruecos "porque allí no hay derechos, ni dinero, ni comida y en España sí", tienen como única aspiración conseguir el permiso de residencia y trabajo que les permita trasladarse a la península para buscar empleo como temporeros "en la fresa o donde sea", dijo Maghnía.
Asegura que llegó a Melilla hace cinco años y enseña todo tipo de papeles para demostrar que estuvo acogido un año -entre 2000 y 2001- en el centro Hogar del Puerto, tiempo en el que disfrutó de una tarjeta de residencia temporal, que caducó al alcanzar la mayoría de edad.
También muestra su tarjeta sanitaria caducada desde el pasado enero, un carné de la biblioteca municipal y un certificado de haber seguido un curso de jardinería en el centro escolar Huerta Salama, aunque su español, como el de sus compañeros, es muy deficiente.
Atrás queda el día en que, hace cinco años, cruzó la frontera desde Farjana (Marruecos) "a pie, camuflado entre los mayores", con el sueño de "tener papeles, ir a la península, tener trabajo como mis colegas y una casa", cuenta.
Es el mismo sueño que, con 18 años recién cumplidos, tienen sus compañeros de tienda, Assis Taud y Addir Axas, que llegaron hace cuatro y tres años desde las localidades marroquíes fronterizas de Beni Enzar y Farjana, respectivamente.
El primero vivió cuatro años en la calle y uno en el centro de acogida Fuerte de la Purísima y el segundo, que enseña una fractura mal soldada de su muñeca izquierda, estuvo acogido en el Hogar del Puerto, aunque antes también durmió al raso y fue devuelto en la frontera por la policía en varias ocasiones, aunque siempre consiguió regresar a Melilla.
Pese a sus pésimas condiciones de vida en las tiendas de campaña, piensan seguir allí hasta que se les concedan los anhelados permisos de residencia y trabajo, algo poco probable porque sólo residieron en los centros de acogida alrededor de un año y se precisan al menos tres, según la Delegación del Gobierno.