Local · Terrorismo

Más de 700 melillenses se concentran en repulsa asesinato agente

Cientos de melillenses asisten a entierro de guardia asesinado

Publicada en MeliYa el 18 de diciembre de 2002

EFE

Más de 700 melillenses se concentraron este mediodía ante el Palacio de la Asamblea, cuya fachada estaba coronada por una gran lazo azul, y guardaron cinco minutos de silencio para condenar el asesinato a manos de ETA del guardia civil Antonio Molina, nacido en Melilla.

A este acto de repulsa por el atentado terrorista y de homenaje al joven agente asistieron miembros del Gobierno y de la oposición, mandos de la Guardia Civil, la Comandancia General, el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Local, los miembros de la Mesa Interconfesional y centenares de melillenses a los que convulsionó el asesinato de su paisano.

El presidente melillense, Juan José Imbroda (UPM), y el delegado del Gobierno, Arturo Esteban, se encontraban en Madrid, adonde asistieron a la capilla ardiente y al funeral en memoria del guardia civil, aunque esta tarde regresarán a Melilla para su entierro.

Los cinco minutos de silencio se rompieron con un sonoro aplauso de los asistentes, algunos de los cuales recordaron entre lágrimas a Antonio Molina, guardia civil de vocación que siguió la tradición familiar al ingresar en el instituto armado.

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Cientos de melillenses asisten a entierro de guardia asesinado

Cientos de personas, entre ellos el ministro del Interior, Angel Acebes, y la primeras autoridades de Melilla, acudieron hoy a la capilla ardiente y al entierro del guardia civil Antonio Molina, asesinado ayer en un tiroteo con dos etarras que trasladaban a Madrid un coche bomba..

Lágrimas y aplausos acompañaron en todo momento al féretro, que fue trasladado desde Madrid en un avión militar después del funeral que se celebró hoy en Villalba y tras imponer Acebes la Medalla de Oro al Mérito de la Guardia Civil a título póstumo al agente.

El retraso en el traslado del cadáver del guardia civil -acompañado en el avión por sus padres, hermanos, Acebes, el presidente melillense, Juan José Imbroda, y el delegado del Gobierno, Arturo Esteban- obligó a sustituir la misa por un responso, que ofreció el obispo de Málaga y Melilla, Antonio Dorado Soto.

Ante las autoridades, centenares de melillenses, guardias civiles compañeros del fallecido que se trasladaron desde Madrid y miembros del cuerpo en Melilla, Dorado Soto dijo que "todos tenemos la obligación moral de oponernos a estos atentados" y pidió "a todas las personas de buena voluntad que unan sus esfuerzos para erradicar el terrorismo".

Recordó que la mayoría de los obispos ya lo han hecho en un documento en el que se reconoce el terrorismo "como estructura de pecado".

Tras el responso, el féretro fue trasladado al cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, donde el guardia civil fue enterrado y recordado como un héroe que salvó la vida a muchas personas.