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El entrenador del Melilla culpa de su agresión a los miembros del Cacereño
Publicada en MeliYa el 16 de diciembre de 2003
Miguel Rivera, entrenador del Melilla, culpó al técnico, presidente y directivos del Cacereño de la agresión que sufrió en el estadio Principe Felipe que le hizo perder el conocimiento.
El técnico de la UD Melilla explicó lo ocurrido desde la posición que la directiva del Cacereño le habilitó al estar sancionado y no poder sentarse en el banquillo azulino.
"Me gustaría que se pudiera saber la verdad" dijo Rivera quien señaló que "cuando llegué al terreno de juego pregunté si podía estar en el sitio en el que me ubicaron y me informaron que sí, que en ese lugar no cerraban la puerta. Después me dijeron que ahí no podía estar y me situé detrás de la valla, desde donde una serie de señores, que se identificaron como directivos, ya comenzaron a insultarme"
"Un señor, identificado como 'jefe de seguridad', me mandó a la grada, donde no hice ningún gesto, ni a la afición, ni a nadie, pero la afición estaba muy increpada por la expulsión de uno de sus jugadores y porque vencíamos 0-1, con un gol de penalti", indicó el técnico del club melillense.
"En el descanso, el jefe de seguridad me prohibió entrar a mi vestuario. Le pedí cuatro o cinco veces que me dejara pasar al vestuario, hasta que un energúmeno de los que bajó de la grada, por detrás y sin que lo viera, me propinó un fuerte golpe en la cabeza, que me hizo perder el conocimiento; y cuando lo recuperé ya estaba en el vestuario. Eso fue lo que ocurrió y hay muchos testigos que lo pueden confirmar", aseguró Rivera.
El preparador de la Unión Deportiva lamentó los insultos que recibió por parte de dirigentes del Cacereño, y dijo que "los directivos, encabezado por su presidente, me insultaron y me increparon. Me dijeron de todo, como ya lo habían hecho en el descanso del partido, y además volvieron a amenazarme".
Miguel Rivera culpó al entrenador del Cacereño, Ismael Díaz, de ser el culpable, "en Cáceres han estado toda la semana calentando el partido, encabezado por su entrenador, como así me lo han confirmado varios de sus jugadores".
Por otro lado denunció la falta de sensibilidad de la directiva del Cacereño en el momento en que cayó desplomado, tras sufrir la agresión, pues dijo "nadie me atendió. Sólo lo hizo Pedro Martínez, el fisioterapeuta del Melilla. Luego llegaron las asistencias pero nadie del Cacereño se dignó a preguntarme, siquiera como me encontraba".
Por último desea que este asunto termine cuanto antes pero "me gustaría que se hiciera el mínimo de justicia, que saliese la verdad y que todo España se enterase del comportamiento tan mafioso que ocurrió el pasado domingo en el partido", apostilló.