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El GIL desaparece de Melilla pese a haber ganado elecciones 1999
Publicada en MeliYa el 12 de enero de 2003
El Grupo Independiente Liberal (GIL), que ganó las elecciones autonómicas en Melilla en 1999 al obtener siete diputados y que llegó a gobernar la ciudad en coalición, es hoy un partido desaparecido con un grupo parlamentario desintegrado por el transfuguismo y la ausencia permanente de sus dos únicos diputados.
Una campaña electoral ostentosa, basada en la promesa de hacer de Melilla una réplica de Marbella (Málaga), encandiló a una sociedad melillense cansada de la inestabilidad política y de un cierto olvido de la Administración central, por lo que el GIL ganó las elecciones, pero sin mayoría absoluta.
Con siete diputados en una Asamblea de 25, buscó aliados que le permitieran acceder al poder y lo encontró en Coalición por Melilla, el partido de Mustafa Aberchan, al que convirtió en el primer presidente musulmán de una autonomía española.
Los que formaron parte de este proyecto reconocen ahora a Efe que fue su "primer y gran error", ya que el paso del GIL por el Gobierno de coalición no fue un camino de rosas: Aberchan les expulsó del Ejecutivo el 18 de agosto de 1999 -cuando alegó querer evitar un "enfrentamiento brutal" con el Estado-, y para intentar frenar la moción de censura que le interpusieron PP, UPM, PSOE y grupo mixto en julio de 2000, que finalmente prosperó.
Maniatado por sus socios en el poder, el GIL no pudo ejecutar ninguno de los grandes proyectos que prometió, y la desilusión hizo mella en sus afiliados y en sus diputados, cinco de los cuales se pasaron al grupo mixto entre mayo y octubre de 2000 y propiciaron la moción de censura que alejó definitivamente al GIL del poder.
El hasta entonces líder del GIL, Crispín Lozano, desapareció de la ciudad sin abandonar su escaño y optó por dedicarse a sus negocios privados en Madrid y Marbella. Desde julio de 2000 no ha regresado a la ciudad -salvo para recoger sus pertenencias- ni participado en ningún órgano de la Asamblea melillense.
Sólo quedó para defender las siglas del GIL su portavoz, José María Benítez, quien se multiplicó para asistir a todas las comisiones informativas e intentar denodadamente, aunque si éxito, reavivar las ascuas de su formación.
Los problemas judiciales de Jesús Gil y Gil, que achacó al "grave error" de presentarse en Ceuta y Melilla, no le ayudaron en su labor, ya que tras su paso por prisión decidió limitar su actividad política a Marbella, lo que llevó al GIL de Melilla a inscribirse en el registro de partidos políticos como formación localista y autónoma.
El único superviviente del GIL en Melilla parece comprender lo vano de su batalla y abandona su agotadora lucha política en solitario. A lo largo de 2001 sólo acude a los plenos de la Asamblea y a las comisiones informativas de forma esporádica, hasta que en octubre de 2002 desaparece definitivamente y sin comunicación previa, aunque al igual que Lozano, conserva su escaño.
Esta dejación de sus obligaciones parlamentarias implica, según el Reglamento Orgánico de la Asamblea de Melilla, la suspensión de sus derechos como diputados y la no percepción de las retribuciones atribuidas a su grupo, pero el Ejecutivo autónomo no ha tomado ninguna medida al respecto.
El vicepresidente primero de la Asamblea melillense y ex miembro del GIL, David Lucia, dijo a Efe que la actitud de sus dos antiguos compañeros de filas es "un fraude al electorado" y admitió que, pese a no ejercer sus labores, Lozano y Benítez perciben mensualmente 60\'10 euros como diputados y el grupo parlamentario del GIL 300\'50 euros y una subvención de 4.507 euros para el pago de un asesor y un auxiliar administrativo.
Benítez anunció esta semana que, finalizada esta legislatura, no volverá a presentarse y que el GIL tampoco lo hará en Melilla, en un fin anunciado a una aventura política que generó muchos quebraderos de cabeza al Gobierno central.