Local · Historia
El Museo Militar exhibe un mapa inglés de 1893 que constata el primer interés internacional por Melilla
La plancha de plomo que sirvió para hacer los mapas ha sido hallada recientemente en el Regimiento de Artillería nº 32
Publicada en MeliYa el 30 de marzo de 2003
Una plancha de plomo que sirvió para imprimir mapas de Melilla, hecha en Southampton (Gran Bretaña) en 1893 y hallada recientemente en la antigua imprenta del Regimiento de Artillería número 32, constata el surgimiento del interés internacional por la ciudad tres siglos después de su creación.
Esta plancha, junto a un mapa hecho en plumilla el mismo año y que sirvió de modelo para elaborarla, se exhibe en el Museo Militar de Melilla, ubicado en el fuerte de la Concepción Alta -un antiguo polvorín-, y según explicó su director, el coronel Antonio de Sousa, se trata de "una verdadera joya".
Elaborada en la escala 1/25.000, muy normal en la cartografía militar y en los croquis de campo, destaca por su "gran exactitud" con el terreno comparado con los mapas españoles de la misma época y por estar muy detallada.
Además de los recintos fortificados y del embrión del que fue el primer barrio de Melilla (El Polígono), aparece marcada la frontera entre Melilla y Marruecos y "curiosamente", indica De Sousa, la zona neutral, que "aunque está en mapas y tratados de la época, nunca llegó a marcarse físicamente sobre el terreno".
Melilla se fundó como ciudad española en 1497 de la mano de Pedro de Estopiñán, enviado por el Gobernador de Andalucía, Juan Alonso de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia, y sus primeros pobladores, guarniciones militares, se dedicaron a su defensa y a la construcción de fortificaciones desde donde se repelían los ataques berberiscos.
Los envites de las kábilas fronterizas y de los sultanes de Marruecos fueron continuos hasta la firma del Tratado de Paz de 1860, que consiguió dar una tregua a las campañas oficiales pero no a los ataques de los fronterizos, que desencadenaron en 1893 la Guerra de Margallo por su oposición feroz a la construcción del fuerte de la Purísima Concepción, junto al cementerio musulmán de Sidi Guariach.
Preocupada la reina regente María Cristina de Habsburgo, envió a Melilla un ejército de 25.000 hombres que, por falta de espacio en la Ciudadela, se instalaron en campamentos extramuros que fueron el origen de los primeros barrios de la ciudad.
"Tal revuelo del cuerpo expedicionario atrajo a periodistas nacionales y extranjeros, a inversores y a observadores de varios países y es entonces cuando España y Europa prestan atención a Melilla, que apenas se conocía antes", explica De Sousa.
Muestra de este interés es la elaboración del mapa y de la plancha de impresión británicos, que demuestran "la preocupación por reflejar cómo era Melilla entonces".
Tanto el mapa como la plancha recogen las sucesivas líneas de fortificaciones que sirvieron para proteger Melilla y de las que hoy sólo se conserva en buen estado la Ciudadela, lo que constata también un interés militar por la zona.
El coronel De Sousa está en contacto con el Museo Militar de la Torre de Londres para "investigar cómo fue que llegaron a hacer este mapa y con qué intención", aunque por el momento constituye uno de los principales atractivos del museo castrense de Melilla.