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Enterrado en Melilla con honores militares y tradición musulmana el sargento melillense fallecido en accidente aéreo
Sel-Lam ingresó en el Tercio Gran Capitán Primero de la Legión en septiembre de 1997
Publicada en MeliYa el 2 de abril de 2003
El sargento alumno de la Academia de Caballería de Valladolid Sahi Sel-lam, fallecido junto a otros cuatro militares el pasado lunes en un accidente de helicóptero, fue enterrado hoy en Melilla, su tierra natal, con honores militares que se entremezclaron con la tradición musulmana.
Sel-lam, el primer militar musulmán español muerto en acto de servicio, según indicaron fuentes de la Comandancia General, recibió a título póstumo la cruz al mérito militar con distintivo amarillo.
El cuerpo de Sel-lam llegó, acompañado de su mujer y de dos hermanas en una estafeta militar procedente del aeropuerto de Villanubla y recibió sepultura en el cementerio musulmán de Melilla poco después del rezo de "salat asr", sobre las seis de la tarde.
Su esposa, embarazada de tres meses y madre de una niña de año y medio, se desmayó en el aeropuerto militar y tuvo que ser reanimada en una ambulancia y, aunque se desplazó hasta el cementerio, no pudo asistir al entierro debido a su estado anímico y a que las mujeres musulmanas no pueden estar presentes en el momento de la inhumación.
Al sepelio acudieron las primeras autoridades civiles y militares de la ciudad, una representación de todas las unidades de la Comandancia General y numerosos compañeros del Tercio Primero de la Legión y de Caballería, ya que antes de ingresar en la Academia General Básica de Suboficiales fue cabo legionario.
Aunque la tradición musulmana establece que el cadáver debe ser enterrado sólo envuelto en un sudario, el estado del mismo hizo que en esta ocasión se utilizase un féretro, que fue escoltado por un piquete de honores de la Legión, cuyas salvas se mezclaron con los cánticos islámicos.
Sel-lam, de 28 años, era el único hijo varón de un matrimonio humilde que tuvo otras seis hijas, ingresó en el Tercio Gran Capitán Primero de la Legión en septiembre de 1997 y, tras ascender a cabo, ingresó en la Academia General Básica de Suboficiales donde, por sus excelentes notas, pudo elegir el arma de Caballería, lo que le llevó a trasladarse a Valladolid para la especialización.
En septiembre hubiese abandonado la academia como sargento y, según explicaron algunos de sus familiares, con ello hubiese cumplido su sueño de progresar en la carrera castrense.