Local · Guerra de Irak

Iraquíes acogidos en Melilla dicen que EE UU ganará la guerra pero no fácilmente

A diario contemplan en los medios de comunicación los destrozos de los bombardeos en Bagdad

Publicada en MeliYa el 26 de marzo de 2003

EFE

Los iraquíes acogidos en Melilla, el último de los cuales llegó poco antes de comenzar la guerra en su país y avistó las primeras tropas, viven pendientes de la guerra en Irak y están convencidos de que ganará la coalición angloamericana "pero no fácilmente", por lo que rezan a diario por su pueblo.

Sólo uno de ellos dice haber huido por motivos políticos, mientras que el resto asegura que se marchó por la penuria económica que produjo en su país el embargo decretado tras la guerra del Golfo, aunque no están dispuestos a regresar en caso de que Sadam Husein sea derrocado y se establezca un nuevo régimen.

Creen que es lo que pasará, aunque no todos son partidarios de ello, pero auguran una guerra "dura y larga" que costará "muchas víctimas" a ambos bandos, pero "más al pueblo iraquí".

A diario contemplan entristecidos en los medios de comunicación los destrozos de los bombardeos en Bagdad, de donde procede la mayoría, los escombros a los que han quedado reducidas calles "por las que hace algunos meses paseábamos" y se afanan por comunicarse con las familias que dejaron atrás y que "por ahora, alabado sea Dios, están bien".

"Es doloroso ver las casas, los edificios destrozados. Duele saber lo que está pasando sobre nuestro pueblo", dice un ingeniero de 57 años que trabajaba para el Gobierno iraquí y opta por el anonimato, y que huyó hacia España con su mujer y su hijo, al que perdió en el camino, hace casi tres meses.

Vivió "con horror" la guerra del Golfo y un embargo que "ha costado la vida a miles de niños, porque no hay comida ni medicinas" y aunque reconoce que la situación económica antes de 1991 "era mala", asevera sin duda que "después fue mucho peor".

Al igual que otros compatriotas que están acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, decidió vender su casa y sus pocas pertenencias y escapar en busca de un futuro mejor oculto en un barco de mercancías previo pago de 5.000 dólares, y ahora, desde la lejanía siente "como mi corazón se rompe cuando veo las imágenes, es mi país, y ¡tantos inocentes van a morir!".

Son recelosos cuando se les pregunta sobre Sadam Husein, pero están convencidos de que la guerra "no es necesaria" y de que "aunque Estados Unidos odia a Sadam, quiere otras cosas de nuestro país", afirman un electricista de 31 años y un peluquero de 33 que llevan más de un año en Melilla.

Sólo imaginan "tragedias" durante y después del conflicto bélico, que prevén "duro y largo", y cuentan que rezan "a diario" para que "todo el mundo pueda vivir en paz, con amor y sin miedo".

Ahora más que nunca desean obtener el permiso de residencia y trabajo que les permita acceder a un empleo y obtener unos ingresos con los que ayudar a los seres queridos que dejaron atrás "porque cuando esta tragedia acabe lo necesitarán más que nunca".