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La línea Melilla-Málaga registra tercer accidente en cuatro años

El avión procedía de Málaga

Publicada en MeliYa el 17 de enero de 2003

EFE

El accidente de un avión en Melilla, en el que hoy resultaron heridas nueve personas, es el tercero que se produce en los últimos cuatro años y medio en la línea que une la ciudad autónoma con Málaga, tras los siniestros en los que murieron un total de 42 personas en septiembre de 1998 y agosto de 2001.

En los tres casos se han visto implicadas las tres compañías que han operado en Melilla: Pauknair, que desapareció tras perder uno de sus dos aviones en el accidente más grave -38 muertos-, Binter Mediterráneo, que cubrió el trayecto hasta su venta y protagonizó el segundo siniestro -que se saldó con cuatro muertos- y Air Nostrum, que compró y sustituyó a la filial de Iberia.

En el suceso ocurrido este mediodía, un avión de Air Nostrum -la única empresa que opera actualmente en Melilla- se salió de la pista del aeropuerto en la maniobra de aterrizaje, se deslizó varios metros hacia la carretera de acceso y una de sus alas impactó contra el suelo.

Anteriormente, el 25 de septiembre de 1998, un cuatrirreactor BAE-146 de la compañía Pauknair y procedente de Málaga se estrelló en una colina situada a tres millas del Cabo Tres Forcas, en territorio marroquí y a doce kilómetros de Melilla.

Los 38 ocupantes de aquel avión -34 pasajeros y cuatro tripulantes, la mayoría naturales de Málaga y Melilla- murieron en el que fue el primer accidente de gravedad de la aviación comercial española desde 1985.

Se da la circunstancia de que en la misma colina del cabo Tres Forcas murieron nueve aviadores británicos el 15 de junio de 1944, cuando un hidroavión del Reino Unido, modelo Catalina y cuya misión era la de vigilar las costas, se estrelló en la ladera.

Un mes antes de cumplirse el tercer aniversario del accidente de Pauknair, en 2001 cuatro personas murieron en Málaga y 27 resultaron heridas en el aterrizaje forzoso de un turbohélice CN-235 de la compañía Binter Mediterráneo que, procedente de Melilla, se estrelló a escasos metros de la pista del aeropuerto.

A primera hora de la mañana, el piloto -que murió en el suceso- alertó de un fallo en el motor izquierdo minutos antes de que se produjera el accidente, por lo que solicitó un aterrizaje de urgencia y pidió a la torre que alertara a los bomberos.

El avión quedó quebrado por la mitad sobre la calzada con el fuselaje abierto, mientras el morro invadió totalmente uno de los carriles de la vía en sentido Málaga, cuyo aeropuerto es el tercero de la península en volumen de viajeros.

Además de estos tres siniestros, han sido numerosos los incidentes que se han producido en los últimos años en la línea Melilla-Málaga, que han obligado a suspender vuelos por averías y a realizar aterrizajes forzosos en ambos aeropuertos.

En abril de 2001, una avería en los indicadores del tren de aterrizaje obligó a un avión de Binter a sobrevolar el mar durante más de media hora para agotar el combustible y reducir al mínimo los riesgos en el aterrizaje para los 18 pasajeros, entre los que se encontraba el presidente de Melilla, Juan José Imbroda.

Un rayo alcanzó el 12 de noviembre de 1999 a un otro avión de la misma compañía que despegó del aeropuerto melillense con destino a Málaga, cuando sólo le faltaban doce minutos para aterrizar en el aeropuerto andaluz, aunque no afectó ni al instrumental ni al pasaje.

En algunas ocasiones, el impacto de pájaros en las hélices de los aviones originaron problemas a los pilotos de Binter ya que a escasos metros del aeropuerto de Melilla hay un vertedero de basuras adonde acuden a comer cientos de gaviotas que escapan en bandadas por el ruido de los motores y, en ocasiones, impactan contra los aparatos o se introducen en las turbinas.