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La muerte de más de cien kilogramos de peces en la desembocadura del Río de Oro provoca un gran hedor en las playas colindantes

El Colectivo Ecologisla Geleya acusa a la Ciudad de "falta de miramientos en temas medioambientales"

Publicada en MeliYa el 20 de julio de 2003

EFE

La muerte de más de cien kilogramos de peces al desecar la Consejería de Medio Ambiente de Melilla la balsa en la que vivían en la desembocadura del Río de Oro ha originado un "gran hedor" en las playas colindantes de Los Cárabos y San Lorenzo, lo que ha generado numerosas protestas de bañistas y viandantes.

Según ha explicado hoy a Efe el presidente del colectivo ecologista Guelaya, Manuel Soria, los peces murieron en su mayoría el viernes y "al quedar expuestos al sol, originaron un hedor tremendo, que dio lugar a numerosas protestas".

La muerte de los peces se produjo al desecar la Ciudad Autónoma "por razones higiénicas" la balsa de agua de la desembocadura del Río de Oro, que por varias obras de reestructuración quedó por debajo del nivel del mar y acumulaba agua estancada.

Soria ha señalado que "para evitar un problema sanitario se ha creado uno superior", puesto que los peces muertos atrajeron a numerosas moscas y otros insectos, y ha subrayado la "paradoja" de que esta situación se diese "a escasos metros de donde ondea la bandera azul", la primera concedida por la Unión Europea a una playa melillense, la de Los Cárabos.

Según el presidente de Guelaya, la muerte de los peces por asfixia pudo haberse evitado si antes de desecar la balsa se hubiese hecho "un pequeño canal de conducción al mar", por lo que criticó la "falta de miramiento del Gobierno en temas medioambientales".

Ante las quejas, el Gobierno autónomo ordenó ayer a la concesionaria de limpieza, FCC, que retirara los animales muertos de la bahía.