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La nueva ordenanza de conservación de edificios permitirá a la Ciudad regular la aportación de ayudas para evitar la ruina económica de los inmuebles

En opinión de Quevedo, se trata de una de las más importantes actuaciones llevadas a cabo en Melilla en defensa del patrimonio histórico artístico

Publicada en MeliYa el 23 de octubre de 2003

Carmen Gaona Sáez

El consejero de Fomento de la Ciudad Autónoma, Manuel Ángel Quevedo, ha presentado esta mañana el borrador de lo que será la nuevas ordenanza sobre conservación, rehabilitación y estado ruinoso de los edificios de Melilla, donde se regulan las declaraciones de ruina, las órdenes de reparación y los procedimientos administrativos relacionados.

En la actualidad, la Ciudad Autónoma regula esta materia en base a una serie de normativas de carácter estatal y, por lo tanto, algo inconexas entre sí, de ahí la necesidad de crear un cuerpo normativo único y propio que, en palabras del consejero, se ha convertido en unas de las más importantes actuaciones llevadas a cabo en Melilla en defensa del patrimonio histórico artístico.

Una de las novedades más importantes y que Quevedo ha querido destacar, es la relacionada con la deducción de las ayudas públicas en el coste de reparación a efectos de ruina económica. En este sentido, la nueva ordenanza determina que para calcular el coste para el propietario de la reparación del inmueble, se introduce la deducción de las ayudas públicas que se encuentren acordadas en general o con carácter especial.

Este apartado permitirá a la Ciudad mantener un mayor control sobre las declaraciones de ruina económica de las edificios a través de la concesión de ayudas que consigan que el coste de conservación de un edificio no supere para el propietario el 50 por ciento de su valor, límite en el que se ha fijado hasta ahora la obligación de conservar el inmueble. De esta manera, los organismos públicos cuentan ahora con una “herramienta eficaz” para evitar que los edificios sean declarados en ruina económica.