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La pista de Melilla, que tuvo el récord Guinness por pequeña, se ampliará en 2003

Publicada en MeliYa el 18 de enero de 2003

EFE

La pista del aeropuerto de Melilla, que figuró en el libro de los Récords Guinness por sus reducidas dimensiones cuando se inauguró el aeródromo en 1969, ha experimentado varias ampliaciones y este año pasará de sus 1.340 metros actuales a 1.458.

La inauguración del aeropuerto fue un acontecimiento en una ciudad que sólo puede conectarse por la península por mar y aire, pero entonces no se pudo prever el volumen de pasajeros que iba a tener y se construyó una pista de 750 metros de longitud, que mereció la distinción de ser la más pequeña del mundo.

El desarrollo económico de la ciudad y la popularización del transporte aéreo recomendaron pronto su ampliación, hasta llegar a los 1.340 metros actuales, que se siguen considerando insuficientes, puesto que limita el tipo de aviones que pueden operar en ella.

Con la esperanza de disfrutar de aeronaves más grandes y cómodas y de ganar en seguridad, el Gobierno autónomo solicitó al central una nueva ampliación, pero hubo que sortear la dificultad que entraña la reducida extensión de Melilla -12 kilómetros cuadrados-, la orografía del entorno y la imposibilidad de introducirse en territorio marroquí.

Después de muchos estudios sobre la mejor fórmula, este proyecto se encuadró en un programa de mejoras del aeropuerto melillense que está en ejecución y que incluye la construcción de una nueva torre de control, la ampliación de la terminal de pasajeros y diversas obras complementarias.

El 22 de octubre de 2002 se publicó en el BOE la licitación de la ampliación del campo de vuelos del aeropuerto de Melilla, con un presupuesto de 18,7 millones de euros y un plazo de ejecución de diez meses.

Se trata de ampliar la longitud de la pista en 118 metros por la cabecera 33 y en ensancharla para permitir el giro de 180 grados a las aeronaves tras el nuevo umbral 33, lo que requiere soterrar la carretera de acceso al aeropuerto y expropiar varios solares.

Con este paso dado, el proyecto de ampliación de la pista está en una fase de valoración técnica y económica, según informó la Delegación del Gobierno, y el presidente melillense, Juan José Imbroda (UPM), confía en que esté operativa en octubre y permita la ruptura del monopolio de Air Nostrum con compañías que aporten aviones más grandes, como el Boeing 717.

El objetivo de estas obras es ganar en seguridad, permitir que puedan maniobrar aviones a reacción y evitar que el aeropuerto de Melilla vuelva a figurar en algún libro de récords diminutos.