Local
Las Chafarinas gozarán de nuevos estatus de protección ante la Unión Europea
Publicada en MeliYa el 19 de abril de 2003
Las islas Chafarinas, situadas a 50 kilómetros de Melilla, albergan valores naturales y culturales por los que se las ha propuesto para que sean elegidas como Lugar de Importancia Comunitaria y, en breve, se pedirá que se las considere Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo.
Este archipiélago, situado frente a Cabo de Agua (Marruecos) y la costa argelina, fue constituido como Refugio Nacional de Caza (RNC) en 1982 y en 1989 se le designó Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), explicó a Efe el responsable del RNC de Chafarinas, Javier Zapata.
La única isla habitada es Isabel II, por lo que Congreso y Rey se han convertido en un paraíso para especies en riesgo de extinción o únicas, animales y vegetales, como la gaviota de pico rojo o de Audouin -tiene en Rey la segunda población mundial con 3.000 parejas-, el águila pescadora, la pardela cenicienta, el eslizón de Chafarinas, la lapa gigante, la Caralluma europaea (especie de cactus) o la Posidonia oceánica que se encuentra en los fondos marinos.
Por ello el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y el Ministerio de Medio Ambiente, del que depende, busca la mayor protección posible para conservar estas especies a través de figuras administrativas aprobadas por la Unión Europea y ratificadas por España.
En diciembre de 2002 se propuso que fuesen declaradas Lugar de Interés Comunitario (LIC), figura destinada a proteger hábitats terrestres y marítimos de interés comunitario, lo que conllevaría su inclusión en la Red Natura 2000, que contempla zonas de especial protección, indicó Zapata.
Además, en breve se propondrá que las Chafarinas sean reconocidas como Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM), lo que incrementará su consideración en el plano internacional.
A su importancia como hábitat natural se incluye el aspecto cultural, ya que en la isla del Congreso se ha encontrado un yacimiento neolítico datado en torno al 4.500 a.C. cuyo estado de conservación es espléndido y singular debido a que no hubo asentamientos poblacionales posteriores que hayan interferido.
Según Zapata, el archipiélago reúne condiciones suficientes para gozar de una protección especial ya que se trata del segundo lugar en el mundo de cría de la gaviota de pico rojo -en riesgo de extinción-, el único espacio donde puede encontrarse aún la lapa gigante, el hábitat de especies únicas como el eslizón de Chafarinas o la Carlluma europaea y alberga una "muy buena" colina de la pardela cenicienta.
Al interés medioambiental se unen el yacimiento neolítico y una de las iglesias más antiguas del Norte de Africa, construida entre 1851 y 1853 en la isla de Isabel II, destacó.