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Los centros de menores de Melilla vuelven a estar al 100 por cien de su capacidad tras las últimas entradas registradas

María Antonia Garbín considera que la solución también debe ser aportada por Marruecos, ya que "también es problema suyo"

Publicada en MeliYa el 8 de agosto de 2003

Carmen Gaona Sáez

Los centros de menores de Melilla vuelven a estar saturados tras las últimas entradas registradas que han hecho aumentar la cifra de menores hasta los 162, según ha informado esta mañana la consejera de Bienestar Social, María Antonia Garbín, quien se ha mostrado preocupada ante la tendencia al alza que hay, ha dicho, desde hace unos veinte días.

Esta cantidad, ha explicado, hace que los centros de acogida se encuentren al 100 por cien de su capacidad, lo que ha obligado a la Ciudad Autónoma ha ir acomodando a los menores en cada uno de los centros “de la mejor forma posible”, a pesar de que lo ideal, ha dicho, es que cada centro de acogida albergue entre 20 y 25 niños.

Las entradas más frecuentes en esta época del año, ha manifestado la consejera, se producen por el paso fronterizo de Beni Enzar y por el Dique Sur aprovechando la buena temperatura ambiente y del agua existente, tras lo cual, los menores, por regla general se dirigen a la Comisaría de la Policía Local que es la encargada de llevar a cabo los trámites correspondientes y de trasladar a los menores a Hogar del Puerto, centro de primera acogida, desde donde son trasladados más tarde a otros centros de la ciudad.

Aunque entre los menores que están entrando en las últimas semana hay algunos que nunca antes habían estado en Melilla, Garbín ha asegurado que también se dan casos en los que menores que hace un tiempo decidieron regresar voluntariamente a su país, han vuelto a entrar clandestinamente. En lo referente a la edad de los menores, la mayoría se encuentra entre los 12 y los 16 años, edades en las que es más fácil, en opinión de la consejera, la integración de los niños.

Sobre la solución al problema, Garbín ha asegurado a los periodistas que tanto desde su Consejería como desde la Delegación del Gobierno, que están en permanente contacto, se están haciendo todos los esfuerzos posibles para hallar la más adecuada, que desde su punto de vista sigue siendo la reintegración familiar o la repatriación a los servicios sociales del país de origen del menor.

A pesar de todos estos esfuerzos, la consejera de Bienestar Social asegura que la solución también pasa por Marruecos que “tiene que reestructurar sus servicios sociales”, ya que, “el problema también es suyo”.