Opinión

Mi ética religiosa en la política

Publicada en MeliYa el 22 de mayo de 2003

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Paco Gámez, no del portal.

Paco Gámez

Pensemos en el enunciado, expresado así puede ser que diga… o que no se preste a la atención del lector, pero permítanme me explique, tal vez con un poco de paciencia por parte de ustedes consiga me acepten el enunciado.

Hace días, en una de las visitas al edificio Quinto Centenario, me encontré con una gran persona, a quien admiro, por su talante, su capacidad gestora y por su valor ético religioso, quien después de una largo tiempo sin vernos, al menos sin saludarnos, por no coincidir, tal vez, por la acera de nuestra Avenida de Juan Carlos I Rey, nos llevamos ambos una gran alegría, nos conocemos de muchos años, amigos de mis padres (q.p.d.), dirigente que ha sido de una gran obra cristiana, admirada en años pasados, la cual caló en mi persona con gran fuerza y crudeza el sentido cristiano, la responsabilidad que conlleva serlo y sobre todo aplicarlo, es esto ni más ni menos cuanto trato diariamente de llevar a la practica, confieso me cuesta mucho, incluso a veces desisto de ello, pero ahí sigo, con las altas y bajas que todo mortal, por imperfectos que somos nos mantenemos, sin zozobrar, tratando de no ir a la deriva; en cuestión, a todo esto, y mi enunciado así lo expresa, me dijo a la vez que preguntaba, que como es posible, que mi persona que es y soy, por mi formación, y otros calificativos aduladores, no comprendía que estuviera, aunque testimonial, en el Partido Independiente de Melilla, que era algo que no comprendía, más o menos la pregunta fue hecha en ese matiz, algo sorprendente a la vez que un tono algo despreciativo, tuve que responderle haciendo uso de mi memoria y hechos anteriores, así le dije: recuerdas la fecha de 1970, noviembre, primer cursillo de jóvenes melillenses, concretamente el 28, en esa casa de “San Pablo” Barriada del Real, a la que respondió con un si rotundo, emocionado, pues bien, allí entre esas cuatro amplias paredes, y en un sagrario pequeño, recogido, íntimo, me hablaron doctas personas, del valor ético del cristiano, aplicado en todas las actividades del ser humano, ya sea en lo profesional, en el ocio, política, deporte y el largo etc. que conlleva estar con los pies en el suelo, asumiendo el compromiso cristiano, la entrega absoluta para y por las capas sociales más desfavorecidas de nuestro entorno, debo confesar, públicamente que aquellas palabras calaron hondo en mi entrañas, cierto es que soy persona de estar siempre dispuesto a tender la mano, pero aquellos días vividos en aquella casa de cursillos de cristiandad, siguen hoy en día muy cerca de mi, en mis pensamientos, también en mis actos, por ello sin censurar nada ni a nadie, creo en mi modesta opinión que desde esta formación política, me siento más cerca de cuanto cristianamente recordé, y que tenía olvidado, y que gracias a esta amable persona, y a su pregunta, le amplié la respuesta a la misma con esta claridad que me caracteriza: “Donde tu estás, en el Partido Popular, es fácil, lo tienes todo a mano, donde yo estoy es algo más complicado, pero resulta más gratificante, dado que nuestro Señor Jesucristo siempre se rodeaba de aquella gente más necesitada, tanto de espíritu, como de pobreza, y siguiendo su ejemplo, tratando con mi humilde persona hacer cuanto de El aprendimos y en aquella casa de cursillos me recordaron, por consiguiente aquí estoy, aquí me siento más cerca del Gran Maestro, a la vez que no olvido nunca otras estancias y otros campos, así mismo mi máxime respeto a quienes en otras formaciones políticas están, y a gala se lleva.

Gracias lector, por aguantarme, a la vez que ser partícipe de un sentimiento íntimo que llevo desde hace muchos años.

Cordiales saludos, y permítanme me manifieste públicamente por la PAZ.