Local · Terrorismo
Se paraliza la actividad comercial en Melilla al caer el tránsito fronterizo con Marruecos en un 90%
Tras el cierre de las fronteras entre Melilla y Marruecos a causa de los atentados en Casablanca
Publicada en MeliYa el 20 de mayo de 2003
Los rigurosos controles en los puestos fronterizos entre Melilla y Marruecos tras los atentados de Casablanca, que sucedieron al cierre total de la frontera, han hecho que el tránsito baje un 90 por ciento y que comercios, restaurantes, bares y cafeterías melillenses se resientan en sus ventas.
En las decenas de comercios próximos a la frontera de Beni Enzar, principal paso fronterizo en el que apenas queda rastro de los 30.000 marroquíes y los 4.000 vehículos que lo cruzaban a diario, las ventas han caído estrepitosamente ya que "los entre 6.000 y 10.000 euros de caja que solíamos hacer a diario hoy se han quedado en cien", ha explicado Abdelaziz Mohamed, uno de los propietarios.
El bullicio de esta zona, atiborrada de marroquíes que compran todo tipo de mercancías que cargan a sus espaldas en fardos de hasta cien kilos y venden luego en su país como medio de subsistencia, es desde el sábado un recuerdo para estos comerciantes que han pasado de no dar abasto a aburrirse sobre sus mostradores.
La práctica totalidad de estos marroquíes dedicados al pequeño contrabando, a quienes se llama "porteadores", viven en las zonas fronterizas y antes de los atentados cruzaban la frontera presentando la necua -documento de identidad marroquí- mientras que ahora se les exige un pasaporte que no tienen, por lo que no pueden pasar a Melilla.
"No hemos hecho ni una venta desde el sábado", se queja Mimoun Yachou, propietario de una empresa textil, porque "sólo dejan pasar a los que tienen permiso de trabajo o pasaporte, por lo que los porteadores se quedan en Marruecos".
Este lamento es común a todos los comerciantes de la zona porque, como ha explicado Said Edbay, dueño de un establecimiento de menaje del hogar, "comemos de esa gente, que se gasta aquí un dineral, y sin ella no podemos vivir".
Las pérdidas económicas de este sector, que pueden llegar a ser "insoportables" si la situación fronteriza se prolonga, afecta además a las agencias de transporte que traen las mercancías de la península y a la Ciudad Autónoma, que dejará de ingresar un importante porcentaje del impuesto sobre importación de productos.
Aunque hoy Marruecos ha abierto tres de los cuatro puestos fronterizos existentes -el de Beni Enzar está operativo desde ayer, el de Farjana desde las 07.00 horas de hoy y el de Barrio Chino desde el mediodía- el tránsito es prácticamente inexistente debido principalmente a las exigencias de documentos.
Por ello, la prácticamente nula entrada de marroquíes a Melilla no sólo afecta a los comercios de la zona fronteriza, sino a los de toda la ciudad, al igual que a bares, cafeterías y restaurantes a los que suelen acudir numerosos ciudadanos del país vecino que encuentran en la ciudad española mayor oferta de ocio que en la provincia limítrofe de Nador.