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Técnicos aseguran avión de Melilla precisa más pista que anterior
Publicada en MeliYa el 22 de enero de 2003
Técnicos aeronáuticos aseguraron hoy que el tipo de avión que actualmente efectúa los enlaces aéreos entre Melilla y la Península, el turbohélice Fokker 50, uno de los cuáles se accidentó el pasado viernes al tomar tierra en Melilla, necesita más distancia de aterrizaje que el que operaba antes, Casa CN-235.
Esto se produce además en un aeropuerto como el melillense con una pista de asfalto cuya longitud es 1.347 metros, aunque la distancia disponible al aterrizar por uno de uno de sus extremos se reduce a 1.082 metros por la existencia de obstáculos en la aproximación que impiden tomar tierra al inicio y obliga a hacerlo más adelantado, según explicaron estos expertos.
Por ello, consideran que con el otro tipo de avión, un accidente como el del viernes, en el que se produjeron nueve heridos, la aeronave se habría salido menos de la pista o lo habría hecho a menos velocidad.
Las líneas aéreas de Melilla con la Península dejaron de usar el turbohélice y bimotor CN-235 el pasado tres de marzo tras once años de servicio y después de que la compañía Air Nostrum decidiera sustituirlos tras el accidente de uno de estos aparatos el 29 de agosto de 2001 en Málaga que causó cuatro muertos y 26 heridos.
Los técnicos consideran que el CN-235 es "el que con más margen de seguridad puede entrar al ser uno de los que requiere una distancia de aterrizaje más corta" mientras, según precisaron, el Fokker necesita más pista en condiciones normales.
Añadieron que los CN-235 fueron criticados por ruidosos e incómodos y la presión ciudadana llevó a que se sustituyeran por los Fokker que, según dijeron, son más cómodos y menos ruidosos.
Las fuentes consultadas añadieron que en los casos que los técnicos denominan "aterrizaje largo" se toma tierra algo alejado de la cabecera de pista, lo que reduce el espacio disponible.
El CN-235, fletado durante más de diez años por la filial de Iberia Binter Mediterráneo en los enlaces de Melilla, comenzó a operar con esa ciudad hacia finales de 1990, cuando empezó a sustituir a los Fokker-27 que entonces operaba Iberia a través de Aviaco, para quedarse al poco tiempo volando en solitario.
Air Nostrum aseguró tras el accidente del viernes que el avión Fokker 50 es de los que mejor se adapta a pistas reducidas como la del aeropuerto de Melilla y descartó relación entre las dimensiones de la pista del aeródromo -poco más de un kilómetro-, el tipo de aparato y el accidente, ya que pueden operar con normalidad.
El avión, procedente de Málaga, se salió de la pista en el aterrizaje y se estrelló contra la valla perimetral del aeropuerto.
Desde 1995 hasta 1998 los CN-235 compartieron el aeródromo melillense con los turborreactores BAE de la compañía privada Pauknair, que dejaría de operar semanas después de que el 25 de septiembre de 1998 murieran 38 personas al estrellarse uno de sus aviones que cubría el trayecto Málaga-Melilla a unos kilómetros de la ciudad autónoma, en el cabo marroquí de Tres Forcas.