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Una mujer intenta agredir con un cuchillo de cocina a personal del Hospital Militar
Tras la negativa de los trabajadores a entregarle unas medicinas que debían recibir del Comarcal
Publicada en MeliYa el 30 de abril de 2003
MeliYa.com
Una mujer de mediana edad intentó el pasado domingo atacar al personal del Hospital Militar de Melilla con un cuchillo de grandes dimensiones ante la negativa de los trabajadores de este centro a entregarle las medicinas que solicitaba, según han denunciado el presidente del personal laboral de la Administración General del Estado (AGE), José Manuel Márquez, y un miembro del Comité de Empresa de Comisiones Obreras, Francisco López.
La mujer, que llevaba tiempo en tratamiento por la ansiedad que padecía, llegó al centro hospitalario y tras abrirle la puerta una de las ATS arremetió contra ella. Sin embargo, gracias a los reflejos de la joven y a la actuación de la médico lograron cerrar todas las puertas que rodeaban la sala donde estaba la agresora e impedirle la salida.
Posteriormente, se avisó al guarda de seguridad, ha explicado Márquez, que no pudo acudir ante la imposibilidad de abandonar su puesto de vigilancia en la entrada del Hospital; situación que también han denunciado los sindicalistas, que aseguran que el trabajador de Prosesa “sólo se dedica a subir y bajar la barrera, pero no realiza controles ni pide la documentación” a los que acceden al recinto.
Tras la llegada de la Policía Nacional, la mujer, que había arrojado el cuchillo a uno de los tejados, fue reducida “logrando evitar lo que pudo ser una matanza”, según ha destacado Márquez.
A pesar de las continuas críticas sindicales, que estudian la posibilidad de denunciar al Hospital Militar por esta falta de seguridad, no es la primera vez que en este centro sanitario se producen agresiones entre pacientes y contra los trabajadores.
Entre los altercados más destacados, López ha recordado el caso de un marroquí psicótico que entró al hospital armado con un cuchillo “porque aseguraba que había huido de Marruecos porque lo querían matar”.
La mujer, esposa de un militar, entró el domingo sobre las 16.00 horas al servicio de urgencias del hospital castrense y reclamó un tratamiento que debía entregársele en el comarcal, tal como se le había notificado con anterioridad, y ante esta negativa intentó agredir al personal.
Según Márquez, la mujer "actuó con premeditación" porque llevaba en el bolso "toallas húmedas para limpiarse tras el acuchillamiento que tenía previsto y que se vio abortado por la rapidez de los trabajadores, que la aislaron en la antesala de urgencias".