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Archivada la denuncia contra un alférez de la Guardia Civil por maltrato a compañeros
Supuestamente obligó a uno de los guardias a colocarse junto a un blanco fijo y efectuar prácticas de tiro
Publicada en MeliYa el 11 de febrero de 2004
El Juzgado Togado Militar de Melilla ha archivado la denuncia presentada por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) contra un alférez de este cuerpo por presunto maltrato a un grupo de guardias al obligar a uno de ellos a ponerse al lado de un blanco fijo y efectuar prácticas de tiro.
Según han informado hoy a EFE fuentes oficiales, el Juzgado Togado Militar de Melilla dictó el pasado 5 de febrero auto de "archivo inmediato" de las diligencias previas abiertas a raíz de la denuncia de la AUGC presentada el pasado 3 de noviembre y relativa a unos hechos presuntamente ocurridos el pasado 3 de octubre, lo que se ha puesto en conocimiento de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla para que "actúe en consecuencia", ya que se abrió un expediente de información interna.
Según la denuncia de la asociación, el 3 de octubre el alférez Francisco Hermida Bouzas, jefe de la tercera Compañía Sección Rural de Melilla, convocó a un brigada, un sargento y 28 guardias básicos a un ejercicio de prácticas de tiro con el arma corta reglamentaria, y pidió "voluntarios" para que se colocaran al lado del blanco fijo sobre el que se debían realizar varios disparos, aunque ningún agentes se prestó a ello por lo que "en el ejercicio de sus funciones de mando y autoridad" ordenó a uno de los 28 agentes que se situara junto a la diana.
La denuncia señala que el alférez realizó "varios disparos (tres o cuatro) con munición real, desde unos diez metros de distancia, que impactaron sin errar en la cabeza del blanco fijo", por lo que la AUGC considera que el comportamiento del alférez supuso "un maltrato grave hacia el conjunto de los integrantes de la tercera sección, que se concretó en el trato degradante e inhumano hacia uno de los guardias a quien se le ordenó participar como sujeto pasivo en un peligroso ejercicio de tiro en el que es evidente que corrió un grave peligro para su vida".
Tras presentarse la denuncia, el juez togado tomó declaración a doce guardias civiles de los que participaron en el ejercicio y el que se puso junto al blanco "reconoció que lo hizo voluntariamente" e incluso otros guardias "pidieron también ser voluntarios", a la vista de lo que el fiscal jurídico militar pidió el archivo de las diligencias al entender que "no existe ningún indicio de que los hechos ocurrieran de la forma relatada", según las citadas fuentes.
Tras el análisis de las pruebas y de la petición fiscal, el Juzgado Togado Militar considera "acreditado que los hechos no se sucedieron de la forma relatada" y que no "existió ninguna orden" para que el guardia se colocara junto al blanco, sino que lo hizo "voluntario", a la vez que precisa que la distancia existente entre el alférez y el blanco y entre éste y el guardia "era suficiente para que no hubiese riesgo alguno", dada además la "experiencia" del superior.
El 13 de noviembre de 2003, la AUGC volvió a presentar otra denuncia en términos muy similares a la anterior y contra el mismo alférez, que aún está siendo instruida por el Juzgado Togado Militar.