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Centenares de melillenses acuden hoy al cementerio para cumplir con la tradición del Día de Todos los Santos

Coronas, ramos de flores y centros de las más diversas especies florales, especialmente crisantemos, contribuyen hoy a dar una imagen diferente a este lugar frío y lúgubre

Publicada en MeliYa el 1 de noviembre de 2004

Carmen Gaona Sáez

Desde primeras horas de esta mañana, centenares de melillenses se han acercado al cementerio de la Purísima Concepción para cumplir con una de las tradiciones de carácter religioso más antiguas, que no es otra que la de visitar las tumbas de los seres queridos cada 1 de noviembre, Día de Todos los Santos.

A lo largo de los días anteriores, los melillenses han acudido al cementerio para acicalar las tumbas y nichos en los que hoy, como manda la tradición, depositan miles de flores en memoria y recuerdo de los que ya no están.

Coronas, ramos de flores y los centros de las más diversas especies florales, especialmente crisantemos, contribuyen hoy a dar una imagen diferente a este lugar frío y lúgubre en el que moran los difuntos, y en memoria de los cuales los familiares suelen pronunciar las más diversas oraciones.

De esta manera, hoy como siempre, el cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, tal y como sucede en el resto de los rincones de España, se convierte en el lugar del peculiar encuentro entre vivos y difuntos, un lugar repleto de simbología y significación, de recuerdos y, por qué no, de romanticismo.

Pero el Día de Todos los Santos, que de una manera u otra viene asociado a la fiesta de Halloween en los países anglosajones, está acompañado también de unos particulares hábitos gastronómicos, ya que suele ser habitual consumir dulces característicos de estas fechas, como los llamados Huesos de Santo o los Buñuelos.