Opinión

De Cárceles y carceleros

Publicada en MeliYa el 1 de marzo de 2004

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Francisco de Apellániz Sainz-Trápaga, no del portal.

Francisco de Apellániz Sainz-Trápaga

"De Cárceles y carceleros"

Vaya por delante mi agradecimiento a mis colegas y foreros Alfredo, Taus, Amistades, Persistente y Minucioso, sin cuyo concurso, no hubiera parido este artículo. Pero sobre todo, por los momentos de descojone que me han hecho disfrutar, compartiendo conmigo sus iluminadas y líricas mentes penitenciarias, así como su dilatada experiencia taleguera.

Tenía mas que asumido que mi tiempo de servicio a la Administración Penitenciaria me pasaría su factura. Han sido mas de treinta años de trato con personas privadas de libertad, compartiendo con ellos su sufrimiento, sus frustraciones y sus miserias, encerrados entre las cuatro paredes de una Penitenciaria. Conozco lo que significa la pérdida total de esos valores que nos inculcaron por el efecto de la brutal impregnación ética y moral de la tensa convivencia carcelaria. Conozco a compañeros psíquicamente hundidos, alcoholizados, enfermos, …irrecuperables. Reconozco, que todo este tiempo transcurrido, ha hecho mella en mi, estando hoy en posesión de la típica “pedrada penitenciaria”. Los gabatxos (llamados también franchutes), mucho más avanzados que nosotros, ya tenían contemplada la llamada cuota de impregnación ética o moral y por ello, la Legislación Penitenciaria Francesa, contempla el Año Sabático como respuesta. Uno de cada siete años, los funcionarios penitenciarios franceses disfrutan de un año sin currar y con todos los emolumentos. ¿Cuándo nos podremos a su altura?¿Llegaremos alguna vez a disfrutar del “estatus” de personas?

Mientras tanto, aquí, en España, en la cárcel de Melilla, unos colegas, en posesión de la Ciencia Penitenciaria Infusa y una dilatada experiencia carcelaria, se dedican a hacerse pajas mentales y a no dejar títere con cabeza, contando a la opinión pública sus problemas carcelarios y dando por hecho, que esa opinión pública tiene que saber: 1.- Que los Directores, tienen necesariamente que ser Arquitectos de reconocido prestigio y construirse su propio Trullo, antes de dirigirlo, hundirlo y joder al prójimo. 2.- Que los Subdirectores de Régimen, que cualquier profano entendería como los Directores del Régimen de Franco, descendidos y depurados (por fachas) al rango de subdirectores, tienen necesariamente que ser ateos (también, de reconocido prestigio) para que cuando alguien exclame ¡¡¡Dios es Grande!!! le armen la de Dios. 3.- ¿Y que decir de los Jefes de Servicios? Esos monstruos viciosos a los que hay que besar para que te adjudiquen un trabajito cómodo. La última vez que se me ocurrió comentar su existencia con orgullo ( pues era uno de ellos), mi gemelo, a la fuer Tte. Coronel de la BRIPAC, me espetó: “¡¡¡Pues si que estáis infrautilizados!!! Para la limpieza de letrinas, servicios y sanitarios, aquí ponemos a un Cabo Segundo de responsable del Pelotón de limpieza”. Ya podéis imaginar en que estado quedo mi auto-estima.

Y ahora, una anécdota, dedicada a los autodenominados “funsionarios eficases, efisientes y minusiosos. Estando destinado en la Modelo de Valencia allá por los años 77, época de motines y algarabías, aterrizó por allí un colega en segundo destino, que pronto se ganó el mote cariñoso de “el minucioso”. A este compañero, le impresionó tanto la escena de la película de la naranja mecánica, en la que el carcelero ordena al protagonista, preso, que se baje los pantalones, coloque su culo en pompa y flexione las piernas, apuntándole al ojete con una potente literna para detección de droga, que le dio por hacer mas de lo mismo…aunque todo lo que llegó a detectar entre los pliegues del ojal, fueron almorranas. Si recuerdo un día, que el Jefe de Servicios le dijo:”Esa afición suya por las almorranas le va ha dar un día un disgusto”. Y así fue. Un aciago día, en el Departamento de ingresos, uno de lo presos le dijo: “Sr. Funsionario, llevo tres días detenido en Comisaría y necesito aliviarme urgentemente”. A lo que Minucioso respondió: Pues aguántese porque voy a proseder a su cacheo exhaustivo.” Estando en pleno “prosedimiento”, aquel pobre hombre, inició unas turbulencias apestosas, que culminaron en un temporal de mierda en el que mi colega perdió su flema británica y hasta los papeles, amenazando con un parte al cagón. El pobrecillo, aún pudo responder: “No de usted parte Señor Funsionario. Lléveselo todo.”

Y ahora un consejo de sabios. Sabe mas el demonio por viejo, que por demonio.

Francisco de Apellániz Sainz-Trápaga

San Sebastián, 10 de Febrero del 2004.