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El PP de Melilla vuelve a mostrar su apoyo al presidente Imbroda

El presidente regional del Partido Popular de Melilla, Arturo Esteban, se ha mostrado satisfecho por el auto del Tribunal Supremo

Publicada en MeliYa el 30 de noviembre de 2004

MeliYa.com

El presidente regional del Partido Popular de Melilla, Arturo Esteban, se ha mostrado satisfecho por el auto del Tribunal Supremo notificado el lunes, que devuelve al Juzgado de Instrucción número 5 de la ciudad la investigación contra el presidente de la Ciudad Autónoma Juan José Imbroda, por no encontrar ninguna implicación en todos los asuntos por los que fue denunciado.

Tras considerar que el auto es una prueba más a favor de la inocencia de Imbroda Esteban asegura que “no nos puede sorprender nada el contenido del texto del Alto Tribunal, porque esos intereses que había por un lado en prolongar comisiones de investigación han demostrado que sólo eran intentos por debilitar al Gobierno de la Ciudad, que no tenían ninguna base y que incluso a los partidos que seguían inculpando al presidente, Juan José Imbroda, les constaba perfectamente”.

El presidente del PP local ha mostrado su apoyo absoluto a Imbroda, tal como hizo en el mes de julio cuando aparecieron publicadas las primeras informaciones en el diario El Mundo. El auto del Tribunal Supremo debe servir, según opina, para que el Gobierno melillense siga trabajando en provecho de la ciudad con más ilusión incluso que antes y manteniéndose en la línea de cohesión que ha sido su norma elemental, “buscando el futuro de Melilla sin mirar atrás ni hacia los lados”.

Pero Esteban ha querido pedir a los dos partidos de la Oposición en la Asamblea, PSOE y Coalición por Melilla, que reflexionen y no intenten desviar por más tiempo la atención de sus problemas internos o de asuntos que conciernen al futuro de Melilla como la reforma estatutaria o los Presupuestos Generales, rectificando en la actitud de acoso y derribo al presidente de la Ciudad y al Gobierno y ofreciendo propuestas constructivas en lugar de seguir “haciendo el ridículo” con asuntos sobre los que incluso el Tribunal Supremo no sigue investigando por carecer de pruebas.