Local · Estatuto de Autonomía

El PSME recuerda que la elección del presidente por los ciudadanos sólo será posible tras la reforma estatutaria

Ana Mansilla acusa al PP y al Gobierno local de "no tomar en serio el debate sobre el Estatuto de Autonomía"

Publicada en MeliYa el 24 de noviembre de 2004

Carmen Gaona Sáez

Después de que hace unos días el Gobierno central anunciara la posibilidad de que los presidentes de Ceuta y Melilla pudieran ser elegidos por los ciudadanos de forma directa, la secretaria de Política Municipal y Desarrollo Autonómico del Partido Socialista de Melilla, Ana Mansilla, ha recordado al diputado por Melilla, Antonio Gutiérrez, de quien partió la pregunta al respecto, que esta medida sólo podrá ser llevada a efecto cuando se produzca la reforma de los estatutos de autonomía, ya que mientras tanto, la elección de los presidentes se llevará a cabo conforme establezca el estatuto actual.

Mansilla, que ha acusado al PP y al Gobierno local de “no tomar en serio el debate sobre el Estatuto de Autonomía”, ha asegurado que lo que el Gobierno central quiere dejar claro es que cualquier cambio tiene que pasar previamente por una reforma del Estatuto de Autonomía, que debe hacerse, ha dicho, con el consenso de todas las fuerzas políticas con representación en la ciudad.

Es por ello, por lo que le ha instado públicamente al presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, que empiece a crear los foros y comisiones adecuadas para iniciar el debate sobre la reforma del Estatuto, tal y como ha hecho, según ha explicado, el Gobierno de Ceuta.

En este sentido, y a la vista de que desde el Gobierno local no se han iniciado aún las acciones necesarias para la reforma, el PSME considera que lo único que pretende la administración local es levantar “cortinas de humo” para desviar la atención de otros asuntos de gran interés, como los presupuestos de la Ciudad Autónoma o los motivos por los que la administración local no satisface las deudas que tiene contraídas con empresarios, así como mantener una actitud de confrontación constante con el Gobierno central, únicamente “por intereses partidistas”.