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La Comandancia de Melilla conmemora el bicentenario de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna de la Viruela con una conferencia

El coronel médico Ricardo Moro García ha sido el encargado de ofrecer la charla

Publicada en MeliYa el 26 de noviembre de 2004

Carmen Gaona Sáez

Con motivo de la conmemoración del bicentenario de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna de la Viruela, el coronel médico Ricardo Moro García, ha ofrecido una conferencia en el Hospital Militar de Melilla, en la que ha explicado a todos los presentes en qué consistió aquella expedición, y cómo ha llegado a considerarse actualmente como precursora de los modernos programas de salud pública.

La Real Expedición Filantrópica, conocida también como “Día Balmis”, no fue reconocida como merecía en su tiempo, aunque actualmente es considerada como la precursora de la Medicina Moderna y de la misiones humanitarias de la Sanidad actual.

Así, ante un cuantioso público compuesto en su mayoría por personal militar y sanitario, y presidido por el Comandante General de Melilla, Francisco Fernández, y el director general del INGESA, José Manuel Pérez Avilés, el coronel médico ha explicado los orígenes la expedición, una iniciativa que fue llevada a cabo por personal procedente en su mayoría de la Sanidad Militar, y que consiguió extender la vacuna de la viruela por América.

Además, ha explicado cómo fue pionera en, al menos cuatro actividades esenciales de la sanidad de nuestro tiempo, como es en la necesidad de que los Gobiernos adopten medidas destinadas a proteger la vida y la salud de sus ciudadanos, en el modo de impulsar, propagar y preservar la vacuna y la actividad vacunadora, en la educación sanitaria, y en el moderno concepto de cooperación de vacunación sanitaria, por la cual, la colaboración entre los países ha de basarse en un proceso de transferencia de conocimientos y de tecnología, destinados a alcanzar la independencia y autosuficiencia de los que la reciben.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, la viruela produce unas tasas de mortalidad muy elevadas, ha explicado, llegando incluso a afectar en algunos pueblos americanos al 50 por ciento de la población. Así, a principios del siglo XIX, y tras conocerse la técnica de vacunación del doctor inglés Edward Jenner, el Rey de España Carlos IV firmó una Real Orden con la finalidad de formar una expedición marítima que, al frente de su primer médico de Cámara, el militar Francisco Xavier Balmis y Berenguer, recorriera los dominios españoles e introdujera e institucionalizase las nuevas técnicas de inmunización.

Durante siete años, según le relato de Moro García, los expedicionarios cruzaron océanos, selvas y montañas, y lucharon contra la fatiga, la enfermedad, las trabas administrativas y los rechazos sociales que encontraron a su paso para que la vacuna llegara a todas las gentes de las tierras por donde pasaron. Algunos de ellos, ha dicho, murieron en ello, por lo que constituyeron un antes y un después en la medicina, gracias a la incorporación de la prevención y el control como las medidas más eficaces para la lucha contra la enfermedad.