Local
La comunidad judía de Melilla celebra estos días la festividad del Januka
Que desde el pasado 7 de diciembre y hasta el próximo día 13 inundará los hogares de los sefardíes de la ciudad
Publicada en MeliYa el 8 de diciembre de 2004
Desde el pasado 7 de diciembre y hasta el próximo día 13, los judíos melillenses, al igual que en las demás comunidades, se encuentran inmersos en la tradicional festividad del Januka, o Festival de la Luminaria, de forma paralela a las actividades que el equipo de Gobierno local ha preparado con motivo de esta fiesta sefardí. En el calendario gregoriano, la fecha de celebración varía de un año para otro, pero en el calendario hebreo, el Januka coincide con el llamado día 25 del mes de Kislev.
En esta fecha se conmemoran sucesos ocurridos hace 2.300 años en el hoy actual Israel. El rey sirio Antioco, gobernante de la región de Judea, se hizo con el poder de Jerusalén, y prohibió la religión sefardí entre el pueblo para pasar a rendir culto a los míticos dioses griegos. Algunos aceptaron el nuevo decreto, pero otros muchos se revelaron. Eran los macabeos, que tras duras luchas con el poder reinante, vencieron y volvieron a instaurar la religión judía.
Recuperado el templo de Jerusalén por los judíos fieles a la tradición, prendieron la llama eterna presente en cada lugar de culto judío. Para ello, encontraron sólo una pequeña vasija de aceite con contenido únicamente para un día, pero una vez encendida la lámpara, ocurrió un milagro, puesto que esa pequeña cantidad de aceite ardió por ocho días. No obstante, para los judíos el verdadero milagro de Jánuka deriva de que un pequeño grupo de judíos, sin armamento apropiado, pudo vencer al ejército enemigo más poderoso de aquellos tiempos.
El Januka no son días de reposo ni de descanso en las labores cotidianas, como otras fiestas del calendario judío, sino que a la hora de encender las velas, tras la puesta de sol, se dejan de lado por un rato los quehaceres de la jornada, para dedicar esos minutos a la ceremonia de encendido de las velas. El candelabro que se usa para la festividad tiene nueve brazos, ocho de ellos de igual medida, y un noveno, el servidor, que se usa para ir encendiendo cada día las ceras restantes. según la tradición, las luces deben ser encendidas en la puerta de entrada de la casa, con el fin, según la creencia sefardí, de difundir el milagro de Januka.
Las comidas tradicionales para esta fiesta son las bolas de masa fritas y rellenas de dulce, y los pasteles fritos de patata rallada. El motivo por el cual se sirven en estos días comidas fritas en aceite es con el fin de recordar el milagro de la jarra de aceite que duró ocho días.
Lo más típico entre los niños judíos durante estos días es que jueguen al “sebibón”, un juego tradicional consistente en una estructura circular en cuyos extremos penden letras hebreas. La tradición dice que en el sebibón los niños escondían los libros de la toráh cuando los griegos prohibieron su estudio.