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Los devotos melillenses acuden, un año más, a depositar flores en la tumba del "soldado de los milagros"

Decenas de flores, coronas y centros se acumulan hoy en la tumba del conocido como "soldado de los milagros"

Publicada en MeliYa el 1 de noviembre de 2004

Carmen Gaona Sáez

Decenas de flores, coronas y centros se acumulan hoy en la tumba del conocido como “soldado de los milagros”, uno de los lugares del cementerio de la Purísima Concepción de Melilla más visitados durante el Día de Todos los Santos.

Aunque popularmente se le conoce como el “soldado de los milagros”, se trata en realidad de Benito López Franco, natural de Cetrina (Zaragoza), un joven soldado destinado en el antiguo acuartelamiento de Regulares 5 de Melilla, que el 17 de enero de 1950, a la edad de 22 años, fue hallado muerto en uno de los aseos del cuartel, y aunque en el registro del cementerio municipal se hizo constar el suicidio como causa de la muerte, el cadáver no fue sometido a autopsia.

Desde entonces, el “soldado de los milagros”, al que se le ha conferido el poder de llevar a cabo acciones “milagrosas”, reúne a los pies de su tumba a cientos de devotos, no sólo de Melilla, sino de diversos puntos de la península, que vienen para rogarle o pedirle la curación de enfermedades, la solución de problemas, entre otros.

El hermano del soldado, José López Franco, que cada 1 de noviembre acude a Melilla para visitar la tumba de su hermano, lo ha hecho este año acompañado de otros catorce familiares y amigos que han comprobado en primera persona la enorme devoción que despierta el “soldado de los milagros” entre la población melillense.

Además, y como viene haciendo cada vez que tiene la oportunidad, José López Franco ha aprovechado para dejar claro que la familia del soldado no ha creído en ningún momento que Benito López se quitara la vida él mismo, sino que “fue alguien a quien le estorbaba”.

En Cetina, el pueblo natal del "soldado de los milagros", se colocó hace cuatro años, con motivo del 50 aniversario de la muerte, una placa conmemorativa que reza "Cetina en recuerdo de su hijo Benito López Franco que de esta plaza hacia Melilla partió donde por su fatal destino fue acogido y como el "soldado de los milagros" reconocido".