Opinión
Los intereses de España en Europa
Publicada en MeliYa el 28 de mayo de 2004
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Abdelmalik El Barkani Abdelkader, no del portal.
Abdelmalik El Barkani Abdelkader
Los intereses de España en Europa
Tras mis dos últimas intervenciones en este medio hablando sobre la realidad de Europa, y haciendo uso del sabio refranero castellano, que dice que no hay dos sin tres, me van a permitir ustedes que les siga hablando de Europa. Vamos, que se note que estamos en vísperas de unas elecciones al Parlamento Europeo.
Me voy a centrar en cuestiones relacionados con el tema que nos ocupa. Digo esto, porque el PSOE con Rodríguez Zapatero, Blanco y Borrel a la cabeza quieren mantener vivo el debate sobre el tema que les otorgó la victoria en las anteriores legislativas y que no es otro que la Guerra de Irak.
Siempre he reivindicado que acatar el Estado de Derecho conlleva implícitamente aceptar que también existen obligaciones. Si el Derecho es uno de los pilares de la Democracia, cumplir con las obligaciones es una necesidad ineludible para mantener el sistema.
Digo esto, porque defender los intereses de España en la Unión, no es un derecho del PP o del PSOE, es la obligación de ambos. Ahora, eso sí, cada uno con sus matices.
Europa lleva construyéndose 50 años y con nuestra participación desde hace algo menos de 20. Para mantener el espíritu de Monnet, es necesario seguir profundizando en todos los aspectos positivos que supone globalmente este proyecto y además saber sortear los obstáculos que aparezcan en este aún largo camino por recorrer.
Cuando el Partido Popular habla de defender los intereses de los españoles, nos referimos a que tenemos que conseguir que Francia y Alemania acepten destinar el 1,27% del PIB de la Unión a las ayudas europeas y no el 1 % como ellos defienden.
Defender los intereses de España, según el Partido Popular, es también que nuestros productos agrícolas no sean boicoteados en la frontera con Francia, o que cuando España tenga un conflicto diplomático con un tercer país, no aproveche un Estado miembro para, avivando la llama, sacar ventajas económicas. O cuando la Unión, es decir, todos los Estados miembros, no llegan a un acuerdo con terceros países, se desvinculen un Estado miembro para hacer su agosto. Les pongo algunos ejemplos: · Actitud de Francia ante nuestros productos agrícolas. · Actitud de Holanda ante las negociaciones de la Unión con Marruecos, en materia de pesca.
Queda claro pues, que defender no es sinónimo de destruir. Defender es negociar sin complejo cediendo en unas cosas y exigiendo en otras. Es más, me atrevería a decir que sabiendo hasta donde se puede ceder y como y qué se puede exigir. Pero no hay que olvidar que para negociar es necesario ser fuerte y por tanto, no perder capacidad de decisión en el seno del Consejo
Según el PSOE a esto se le llama ser euroescéptico, concepto absolutamente erróneo, quizá porque a su forma de negociar, cediéndolo todo, pero con una sonrisa de oreja a oreja se le llama “talante”. Con talante, Borrel afirma que El Tratado de Niza ha sido un fracaso, o que el Pacto por la Estabilidad ha llegado a su fín, o que es bueno que la Constitución Europea se firme en Roma y no en Madrid. Juzguen ustedes y actúen. Ahora la decisión es suya.
Abdelmalik El Barkani Abdelkader Coordinador de Campaña y candidato