Reportaje

TIEMPO DE AYUNO PARA LOS MUSULMANES

Desde hoy y hasta mediados del próximo mes de noviembre, alrededor de 30.000 musulmanes melillenses celebran el mes sagrado del Rámadan

Publicada en MeliYa el 15 de octubre de 2004

Carmen Gaona Sáez

Desde hoy y hasta mediados del próximo mes de noviembre, alrededor de 30.000 musulmanes melillenses celebran el mes sagrado del Rámadan, un acontecimiento anual que coincide con el inicio de la fase creciente de la luna y con el noveno mes lunar.

De esta fecha, la más sagrada para el calendario musulmán, en Occidente sólo se conoce el aspecto exterior, que no es otro que la obligación de no comer, beber ni mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta de sol, así como la de no mirar ni decir cosas indebidas, mentir, calumniar, denunciar a alguien por detrás, jurar en falso o codiciar.

Sin embargo, el mes de Ramadán no se limita únicamente a este aspecto exterior y más conocido, sino que con estos ejercicios de dominio de sí mismos, los musulmanes cumplen una de las reglas más sagradas de su religión, con los que además veneran a Dios y a la doctrina revelada por él en el Santo Corán. Para los musulmanes, el Ramadán no es más que un tiempo de fiesta y alegría, ya que simboliza el mensaje que Dios ha transmitido a través del Corán. Es por ello, por lo que al mes de Ramadán también suele llamársele Mes del Corán.

Es por todo ello, por lo que los musulmanes suelen entregarse y someterse al ayuno con un fe y voluntad dignas de admirar, ya que a pesar de no cesar en sus tareas diarias, pasan los días completos sin absorber una gota de agua.

La obligación de ayunar afecta a todos los musulmanes mayores de edad, en pleno uso de razón y libres de impedimento y excusa, por lo que no afecta a los niños, dementes, enfermos, ancianos, mujeres embarazadas ni a las que se hallan en periodo menstrual.

Con la puesta de sol, todas las prohibiciones establecidas para los musulmanes desaparecen y comienzan los festejos particulares de cada familia, que suelen celebrar la ruptura de ayuno con cenas abundantes, a las que denominan "iftar", y que están provistas de menús más extraordinarios de lo habitual. Las noches de Ramadán, además, están dedicadas a la oración, ya que es el momento en el que, congregados en la Mezquita, los creyentes oyen recitar el Corán por orden correcto cada noche, finalizando la lectura del libro sagrado antes del final de Ramadán.

Así, además de las cinco oraciones diarias tradicionales, durante el mes sagrado, los musulmanes recitan una oración especial llamada Taraweeh, cuya duración suele ser dos o tres veces superior a la habitual.

A lo largo de todo este mes, los musulmanes creyentes suelen olvidar rencores y envidias, y mostrar actitudes más generosas y de servicio con el prójimo, sobre todo con los más pobres, quienes suelen recibir comida, ropa y dinero gracias a la llamada Limosna Legal que ofrecen los musulmanes que pueden hacerlo.

Una de las noches más especiales del mes sagrado, es la que hace la número 27, una noche en la que muchos creyentes pasan recitando oraciones en la Mezquita. Además, también es tradición pasar los últimos diez días de ayuno de retiro y recogimiento, algo que finaliza con la declaración del avistamiento de la luna, y el inicio de de la fiesta del Id-al-Fitr o la Fiesta del Termino del Ayuno.