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Visto para sentencia el juicio de los dos policías acusados de agresión sexual
Los hechos se remontan al 26 de diciembre de 2001
Publicada en MeliYa el 23 de enero de 2004
La Audiencia Provincial de Málaga en Melilla ha dejado visto para sentencia el juicio contra dos policías nacionales para los que el fiscal pide 28 años de cárcel para cada uno por una agresión sexual contra una marroquí, que entonces era prostituta, y que la defensa considera un "absoluto montaje".
Según el escrito de acusación del fiscal, en la madrugada del 26 de diciembre de 2001 los dos agentes acusados abordaron a la denunciante, la hicieron bajar de un taxi y le solicitaron la documentación, y con el pretexto de conducirla a la comisaría, la introdujeron en el vehículo policial, pero la llevaron a un descampado próximo a la frontera de Farhana donde presuntamente la obligaron a mantener relaciones sexuales.
Según el Ministerio Fiscal, la marroquí no acudió a un centro médico ni presentó denuncia en el momento de los hechos por "temor a represalias", ya que residía ilegalmente en España.
Los acusados han negado los hechos y han asegurado que se limitaron a identificar a la mujer marroquí, ya que ésta les infundió sospechas al "sorprenderse" de la presencia policial y dado que existía una orden de busca y captura de una mujer, pero, una vez constatado que no era la reclamada, no procedieron a su detención ni la trasladaron a Comisaría para la aplicación de la Ley de Extranjería, porque había órdenes en ese sentido ya que esa noche sólo había tres policías patrullando.
Según el relato de los acusados, la intervención con B.E.H. duró unos diez minutos y ocurrió entre las 4,30 y 4,40 horas, ya que a esa hora recibieron un aviso de un incidente vecinal en Ultrabaratas, a donde se trasladaron.
El fiscal ha pedido una sentencia condenatoria y una pena de 28 años de prisión para cada uno de los policías por un delito de agresión sexual y por la cooperación necesaria de ambos acusados en los hechos.
La representante del Ministerio Público ha considerado que la versión dada por la víctima, de la que ha dicho que es "creíble y convincente", y otras pruebas son "suficientes para desvirtuar la presunción de inocencia", a la vez que ha entendido que no había ningún móvil que motivara una denuncia falsa, si se tiene en cuenta la versión de los acusados de que en la intervención con la prostituta ésta tuvo una actitud "chulesca".
Por su parte, las defensas, que piden la libre absolución, han coincidido en señalar que el atestado policial de los hechos es "desastroso y un absoluto despropósito" al no haberse investigado pruebas que corroborarían la coartada de los acusados, y que todo esto es "un montaje".
Además, señalan "que no se recogen diligencias que pueden ser exculpatorias", que la denuncia no se presentó hasta seis días después "y por instrucción de la policía" y que la declaración que prestó la prostituta fue "preparada".