Deportes
Desagradable batalla campal al término de un partido que duró sólo 26 minutos y en el que iban venciendo los ceutíes al Basto por 0-2
La Policía ha iniciado una investigación sobre los hechos acaecidos en la tarde del pasado sábado en el campo federativo de “La Espiguera”
Publicada en MeliYa el 20 de junio de 2005
El pasado sábado tuvimos nuevamente la ocasión de comprobar cómo en el mundo del deporte, al igual que en la vida en sí, cuando no se tiene el comportamiento suficiente como para que las cosas salgan a pedir de boca, al final se tienen que vivir, lamentablemente, situaciones desagradables e incluso peligrosas para la propia integridad física de las personas, y es que lo vivido en los hechos
acontecidos en “La Espiguera” al término del “mini” encuentro protagonizado por el Club Deportivo Basto y la Asociación Deportiva Ceuta con una plaza de por medio para el ascenso ala tercera división, jamás deberán volver a repetirse, sobre todo por el bien del deporte en sí, algo que ha de servir para unir ciudades y personas y que en el caso concreto ha levantado ya una “guerra” por todo lo alto entre dos ciudades que desde siempre nos hemos llamado con el apelativo de hermanas.
El partido en sí a decir verdad no tuvo tanta historia desagradable como en un principio pudiera parecer, es decir se medían dos conjuntos con un resultado de por medio del encuentro de ida de 5-3 favorable en este caso a los “caballas” y lógicamente el conjunto de casa, el Basto saltó al terreno de juego a por todas, unas “todas” que no les resultó beneficioso del todo, ya que en el citado corto espacio de tiempo, los ceutíes marcaron hasta en dos ocasiones, la primera de ellas a los nueve minutos en remate de cabeza en una de sus primeras incursiones al área local y el segundo tanto, tan sólo dos minutos mas tarde merced a un rigurosísimo penalty señalado por el colegiado de turno, para mas señas malagueño.
Hasta ahí todo dentro de la mas estricta normalidad a pesar de que comenzaron a verse algunas entradas muy duras a jugadores caballas por parte del conjunto local.
La mecha se encendió a los veintiséis minutos de partido cuando el juez de línea de la banda pegada a vestuarios y banquillos, le había comunicado ya por vez segunda al colegiado que un determinado grupo de espectadores les estaban lanzando objetos, al parecer alguna que otra lata de bebida y escupitajos.
El colegiado decidió justo en ese citado minuto 26 retirarse a vestuarios en tanto no se arreglase la situación.
Hubo momentos de incertidumbre y confusión ya que no se sabía a ciencia cierta que era lo ocurrido para que se produjese tal retirada por parte colegial.
Instantes en que Nayin, ex-jugador del Real Zaragoza, ceutí y delegado de equipo del Ceuta, decidió ante el carisma de tensión que bajo su punto de vista estaba tomando la situación, que su equipo no saltaría al rectángulo de juego, al menos hasta que por parte de las Fuerzas de orden Público no se salvaguardase la integridad física de los jugadores ceutíes.
Refuerzos policiales recién llegados del aeropuerto ya que tasladaron vía aérea a un grupo de inmigrantes, no fueron por lo visto suficiente como para convencer al equipo de la Asociación Deportiva Ceuta a saltar de nuevo al rectángulo de juego.
En adelante, batalla campal incluida, intervención de los antidisturbios, a tenor de unos hechos acaecidos, muy desagradables, con agresiones d epor medio, por parte siempre de un sector de público que normalmente no suelen ir nunca a ver partidos de fútbol y que nos dió la impresión de que su presencia exclusivamente estuvo centrada en alterar lo que presumíamos a priori podría haber sido una bonita tarde deportiva.
Al final un jugador caballa, Perita, fue agredido, al igual que un expedicionario ceutí, apedreamiento al autobús que tenía que trasladar a los del Ceuta al aeropuerto, pinchazo de las ruedas del mismo, corte de carreteras para salvaguardar a la expedición caballa y en definitiva unos lamentabilísimos hechos que debemos evitar por todos los medios en lo sucesivo, si no queremos lamentar daños personales gravísimos, como está en la mente de todos los amantes del fútbol.
Que sepamos cuando el colegiado - y volviendo a lo estrictamente deportivo- quiso reanudar el encuentro, los que se negaron fueron los ceutíes por mediación de su jefe de expedición, el citado Nayin, por tanto deberá ser el Comité de Competición melillense quien decida sobre lo sucedido dentro del estricto plano de las normativas vigentes y reglamentación; mientas esto sucede o no, la Policía ha iniciado ya una investigación por los citados hechos acaecidos en la tarde del sábado y el colegiado por otra parte será quien tendrá que remitir el acta del partido que será finalmente la que determine qué ocurrirá con la plaza en juego.
Una cosa son los hechos post-partido y otra lo estrictamente deportivo.
Al Basto se le podrá multar con la sanción que se quiera, pero está claro, que si un determinado conjunto se retira, el encuentro se podría dar por perdido además por el resultado de tres goles a cero, por lo que sería el Basto el conjunto que ascendería a la tercera división dentro del grupo IX.
Lo cierto es que al margen de todo ello, la polémica que duda cabe que está mas que servida.
Por parte de Tomás Atencia, delegado del Ceuta, cree firmemente que el partido no debiera de disputarse ni tan siquiera en un terreno neutral, ya que tenemos que recordar que faltan un total de 64 minutos de por medio para su conclusión.
Al tiempo desde Ceuta y una vez llegada la expedición del conjunto caballa a su ciudad, se suplica que se acaben ya de una vez por todas este tipo de eliminatorias, se agradece al técnico del conjunto melillense Bussi el exquisito comportamiento que en todo momento mantuvo hacia la expedición ceutí y sobre todo se pide que vuelva a imperar la calma entre dos ciudades siempre se han considerado como hermanas.
En resumidas cuentas, todo aún por ver dependiendo de cuanto haya expresado el colegiado malagueño en el acta.