Local · Solidaridad
Desayuno de solidaridad de Minas del Rif a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer
María Antonia Garbín y Carmina San Martín arroparon el gesto de los vecinos del Hipódromo
Publicada en MeliYa el 14 de diciembre de 2005
La Asociación de Vecinos Minas del Rif camina fuerte en su nueva andadura. No sólo tiene tiempo para aquello de la imagen de la institución: presentaciones, invitaciones, fiestas y todo lo demás.
También hay un hueco en el corazón de Miguel Miñarro, Juan Polonio, Agustín García y compañía para la solidaridad, para acordarse de quienes más ternura necesitan siempre pero más en estos días.
Por ello, los vecinos se acordaron del trabajo que llevan a cabo Mari Loli Arjonilla y sus colaboradoras en la atención de los enfermos de Alzheimer y sus familiares. Todo es tan sencillo como un buen desayuno a base de churros en la institución vecinal del Hipódromo.
Humildad Con mucha humildad y mejores intenciones, los vecinos recibieron a un grupo de enfermos y sus cuidadoras y les invitaron a desayunar. Eran pocos, muchos están ya de vacaciones, pero suficientes para colmar la generosidad de Minas del Rif.
Arjonilla y las suyas tienen trabajo como para cansarse, pero no se cansan jamás. Son casi 120 socios pero todas las manos son pocas. “Lo importante es concienciar a las familias que nosotros ayudamos, estamos encantados de hacerlo, pero ellos son importantes, los enfermos necesitan el calor de sus familias”, dice la presidenta.
Positivo Lo del desayuno, “cualquier actividad que les haga pasear y vivir como cualquiera, aunque con sus limitaciones, es muy positivo, nosotros siempre estamos dispuestos a sacarlos y llenar sus agendas con todo tipo de acontecimientos”.
Allá, en el desayuno navideño y vecinal, estaban Carmina San Martín y María Antonia Garbín, admirando el gesto de Minas del Rif y brindando aliento a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer, que falta les hace.
Miguel Miñarro y Juan Polonio, presidente y vicepresidente de los vecinos de Minas del Rif, muy en su papel de anfitriones, brindando la asociación a este tipo de iniciativas y Agustín García, el inefable dinamizador social, a sus anchas, enseñando el Portal de Belén y derramando cosmopolitismo por los cuatro costados.