Local · Medio ambiente
El PSOE acusa a Imbroda de "irresponsable" y de buscar el enfrentamiento con el Gobierno central
Ante la polémica de la cala de Galápagos, Alonso Díaz recomienda a Ramón Gavilán que abandone el Gobierno local
Publicada en MeliYa el 11 de julio de 2005
La apertura y posterior cierre de la Cala de los Galápagos sigue provocando reacciones entre los distintos grupos y partidos políticos, como es el caso del Partido Socialista de Melilla que, a través de su secretario de organización, Alonso Díaz, ha acusado al Gobierno de la Ciudad y su presidente, Juan José Imbroda, de actuar de forma “irresponsable y provocativa”, así como de “poner en peligro la seguridad de los ciudadanos con el objetivo de provocar un enfrentamiento con el Gobierno central”.
En este sentido, Alonso ha vuelto a reiterar, como ya hiciera el responsable del área de Fomento de la Delegación del Gobierno, Juan Pedro Arana, que los desprendimientos de “cascotes” de los acantilados que rodean la cala son frecuentes, así como que los accesos a la zona de baño “no reúnen las condiciones de seguridad necesarias”, algo que, en su opinión, conlleva “un riesgo evidente” para la seguridad de los melillenses.
Es por ello por lo que el Partido Socialista de Melilla ha mostrado todo su apoyo a la decisión del Ministerio de Fomento de proceder al cierre de la cala, una decisión que el propio Díaz ha calificado de “acertada y necesaria ante la irresponsanilidad de Imbroda”.
Ante toda esto, el secretario de organización del PSOE ha recomendado al consejero de Medio Ambiente, Ramón Gavilán, que abandone el Gobierno de la Ciudad, ya que “no le conviene seguir trabajando con un Gobierno que le tiene las 24 horas vigilado”.
Así mismo, Alonso Díaz ha asegurado que 48 horas antes de que Imbroda inaugurara la cala, Gavilán anunció que eso no se llevaría a efecto, sin embargo, “Imbroda va por libre y ahora le obliga a salir en contra de lo que está de acuerdo”.
Por todo ello, el secretario de organización del PSOE cree que la intención del Gobierno de Imbroda no es otra que la de enfrentarse al Gobierno de la Nación, “poniendo obstáculos al desarrollo y progreso de nuestra ciudad”.