Opinión
Este mundo, un reflejo de nosotros mismos
Publicada en MeliYa el 7 de abril de 2005
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Vida Universal, no del portal.
Vida Universal
Este mundo, un reflejo de nosotros mismos
Todos los hombres de las innumerables generaciones anteriores hasta hoy han formado y forman la vida en esta Tierra, que corresponde a la manera de pensar y vivir de las generaciones humanas pasadas y actuales. Cada individuo ha contribuido y contribuye con su mundo de sensaciones y pensamientos, con su forma de hablar y actuar, a modelar y dar forma a la materia.
Ni las sensaciones ni los pensamientos, palabras y actos de las generaciones anteriores y actuales, se pierden, a no ser que cada individuo transforme sus participaciones negativas en energías positivas y las convierta en fuentes elevadas de la vida. Tanto las energías positivas como las negativas contribuyen a lo que es la vida sobre la Tierra ahora y en el futuro y cómo vivirá el alma de cada uno en los planos de purificación.
Cada persona ve la existencia en la Tierra de un modo distinto. Tal como mira a través de sus gafas a través de sus programas de vida de deseos, pasiones, ataduras, sensaciones, pensamientos, palabras, actos y sentimientos, así son para ella su vida terrenal y su existencia.
Los hombres de todas las generaciones han configurado por lo tanto la materia, lo visible para nosotros mediante sus sentimientos, sensaciones, pensamientos, palabras y actos, mediante sus inclinaciones, ideas, deseos y pasiones, mediante su ejercicio del poder, su odio y envidia. Entiéndase bien: no solamente los actos de cada ser humano que ha vivido y vive en esta Tierra han contribuido a ello, sino también cada uno de sus pensamientos y palabras.
En la materia, cada uno tiene su pequeño mundo, que consiste en los modelos de pensamientos, en las costumbres, deseos, pasiones y hábitos de cada uno.
En este pequeño mundo se mueve el hombre. Y este pequeño mundo suyo representa su concepción de la vida hasta que no empiece a cuestionar su manera de pensar y vivir. Esta es para él la realidad por encima de la cual tampoco hay nada más, según cree. Este es su horizonte; es lo que él es.
El hombre está convencido de su opinión y no permite que exista otra cosa, ni siquiera las leyes superiores, y así sigue hasta que algún acontecimiento irrumpe en su pequeño mundo, o bien un golpe del destino, una enfermedad u otros percances. Esto le sirve de estímulo para reflexionar y eventualmente empezar a indagar sobre las legitimidades y fuerzas superiores.
El destino puede ser por tanto una indicación para llegar a conocimientos superiores si el hombre está dispuesto a aceptarlo y a poner en tela de juicio su propia manera de pensar y comportarse, es decir, su propia forma de vivir.
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