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Gavilán destaca la premura de la puesta en funcionamiento de un órgano gestor de aguas
Medio Ambinete firmará un convenio de colaboración con el Gobierno Central a tales efectos
Publicada en MeliYa el 12 de abril de 2005
Medio Ambiente ha estudiado en Comisión la firma del Convenio de colaboración con el Gobierno Central para la elección de un órgano de gestión de las aguas de la Ciudad Autónoma.
Este órgano, que será elegido por los grupos políticos de la Asamblea de Melilla, será el encargado en un futuro próximo de gestionar las aguas en su ciclo completo, desde su producción, su distribución, hasta que llegue al grifo, así como del abaratamiento de los costes y de un mejor servicio a los ciudadanos.
En este sentido, el consejero de Medio Ambiente, Ramón Gavilán, ha asegurado que los gastos de la Ciudad Autónoma en agua ascienden a los cuatro millones de euros aproximadamente, lo que se traduce en un costo de 0'70 euros diarios por metro cúbico, mientras que los melillenses pagan menos de la mitad del coste real.
A estos gastos se le suma, ha recordado Gavilán, que en un plazo aproximado de año y medio la Ciudad será provista con una desaladora, la cual producirá 20.000 metros cúbicos de agua de calidad, así como de un pantano, las pertinentes estaciones de bombeo, una planta potabilizadora que trate bacteriológicamente las aguas, una planta de afinos para agua de río, y una linea eléctrica que alimente todas estas instalaciones. Todo ello, según Gavilán, supondrá un incremento muy grande de los costes.
Del mismo modo, el consejero de Medio Ambiente ha asegurado que el resumen de la situación actual del ciclo integral del agua en Melilla muestra una pérdida del 33% de metros cúbicos de agua diarios que no son abonados por los usuarios, gasto afrontado por la Ciudad Autónoma, a los que se les suman también los gastos de explotación.
Gavilán no ha querido hablar aún del coste que a los melillenses les supondrá el incremento de los gastos del agua, haciendo hincapié en el aumento de la calidad que se va a conseguir, y la premura con la que se debe afrontar la puesta en funcionamiento del órgano de gestión.