Local · Medio ambiente
Guelaya manifiesta a la Asamblea melillense sus quejas ante lo que consideran una tala de árboles "indiscriminada"
A través de una carta remitida a cada uno de los grupos de la Asamblea
Publicada en MeliYa el 24 de mayo de 2005
Guelaya-Ecologistas en acción ha remitido una carta a los grupos políticos de la Asamblea para manifestar sus quejas ante lo que consideran una tala de árboles “indiscriminada” en Melilla.
Según el colectivo ecologista, no se puede decir que existan demasiada cantidad de árboles en Melilla, a pesar de lo cual, “en los últimos años, se han realizando talas indiscriminadas de árboles urbanos en muchas zonas de la ciudad”, y en este sentido se han referido a las talas “de hace unos años de enormes y antiguos eucaliptos del margen del Río de Oro, hace unos meses los Ficus del barrio de los maestros y las palmeras de la carretera del aeropuerto”.
Así mismo, los ecologistas han recordado como hace unos días se talaron las “raras” acacias frente a la iglesia de San Agustín, así como varios árboles del Instituto de Huerta Salama y árboles de la calle del antiguo matadero.
Los diferentes acuartelamientos de la ciudad también han sufrido las talas de enormes árboles, asegura Guelaya, que además ha destacado la tala del árbol “más grande de Melilla”, la Araucaria del colegio Enrique Soler.
En la actualidad, continúan, peligran decenas de “grandes” eucaliptos de la carretera Farhana que si no se cambia de actitud, dicha carretera quedará completamente expuesta al riguroso sol de nuestro verano. Además, aseguran que existen cientos de alcorques vacíos que solo sirven para acumular residuos y que en ocasiones acaban tapados con cemento.
Los ecologistas aseguran que son muchas las llamadas de ciudadanos interesándose por estas talas e instando a actuar de alguna manera, a pesar de lo cual, subrayan, “no existen herramientas o recursos para compensar o denunciar estos destrozos, ya que por un lado suelen ser talas ordenadas por la Ciudad Autónoma, y si no es así no existe una ordenanza adecuada que castigue convenientemente la agresión”.
De esta manera, y aunque reconocen que se han plantado árboles en la ciudad en los últimos años, “de ningún modo –aseguran- es comparable la desaparición de un árbol centenario de gran porte a la plantación de un árbol nuevo, que en ocasiones la envergadura del primero puede ser hasta mil veces la envergadura del segundo”.
Por todo ello, Guelaya-Ecologistas en Acción solicitan a los miembros de la Asamblea el establecimiento de una política de conservación de árboles urbanos en Melilla, así como la plantación de árboles en aquellos lugares susceptibles de hacerlo, como alcorques vacíos, grandes aceras, zonas de cemento, solares sin uso constructivo, etc.
Del mismo modo, piden la subvención de la plantación de árboles de iniciativa privada, el censo y clasificación de todos los árboles urbanos de Melilla, la integración de los árboles dentro de los proyectos a realizar, la realización y aprobación de una ordenanza de zonas verdes adecuadas que respete a los árboles y sancione su desaparición convenientemente, el establecimiento de un procedimiento específico para el talado de un árbol, y la clasificación de los árboles como patrimonio natural equiparándolos de manera similar al patrimonio artístico y monumental.