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La Academia de la Ópera de Pekín deslumbra a los melómanos melillenses

En su actuación organizada por la Asociación Amigos de la Música

Publicada en MeliYa el 17 de noviembre de 2005

S.R.

La Asociación de Amigos de la Música se apuntó un triunfo artístico en la tarde del miércoles con la actuación de la Academia de la Ópera de Pekín (Beijing), que es como decir la mejor fábrica de actores y actrices de China. Lleno a rebosar en la sala 400 del Palacio de Exposiciones y todo un espectáculo de luz, sonido y movimiento sobre el escenario.

Comenzó la Antología de la Ópera de Pekín con escenificaciones mudas y a percusión de luchas, costumbres y tradiciones populares chinas con una profusión de vestuario correspondiente a la dinastía Ming, siglo XV, asombrosa.

Los atavíos suponen un contraste de colores, majestuosos y artesanales bordados, brillantes y, en el caso de las actrices, deslumbrantes. El vestuario, con el complemento de armas y utillaje, roza la fantasía que caló en el público melillense.

Comenzó la agrupación asiática con 'Adiós a mi concubina', una de las más celebradas crónicas correspondientes a la dinastía Han Oeste, para seguir con 'En la encrucijada', una demostración serena entre un militar y un payaso, de artes marciales.

'El robo de la droga mágica' fue, digamos, el tercer acto, perteneciente a la ópera 'La serpiente blanca', basada en la conocida fiesta del dragón, con cuatro personajes que llenaron con su versatilidad el escenario del Palacio de Congresos y Exposiciones.

La Academia de la Ópera de Pekín fue fundada en 1979 por Mei Lan Fang junto a otras agrupaciones de la misma modalidad, con más de 300 montajes como bagaje cultural y artístico. Han actuado en 23 países y tendrán un papel importante en las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Según Amigos de la Música, el grupo “no solamente es la expresión del arte dramático preferida del pueblo chino sino que también se ha granjeado el elogio de los artistas y del mundo entero” y desde el miércoles el sincero aplauso de los melómanos melillenses.