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La Delegación confirma la existencia de un informe que demuestra que el farallón en la Ensenada de los Galápagos es inestable

Tras un estudio realizado por la empresa Geosuelos XXL S.L.

Publicada en MeliYa el 7 de septiembre de 2005

C.G.S./MeliYa.com

El pasado mes de julio la Dirección General de Costas, a la vista de la situación de disoluciones parciales sufridas en las formaciones detríticas calcáreas observadas en el farallón que forma parte de la Ensenada de Los Galápagos, encargó a la empresa Geosuelos XXL, S.L. la elaboración de un informe del “Estudio Geofísico y de Estabilización del cantil de la ensenada de los Galápagos en Melilla”.

Según ha informado la Delegación del Gobierno, tras la primera visita técnica por parte del personal cualificado de Geosuelos se han emitido una serie de observaciones que le dan la razón.

Por un lado, el informe determina que el farallón de roca calcarenítica presenta una marcada estratificación cruzada planar de bajo ángulo, que desde el punto de vista geotécnico no parece disponer de una dirección y buzonamiento desfavorable. Sin embargo, según los técnicos, se observó una familia de fracturas de componente vertical que en la intersección de los planos estratificados y la laminación que generan bloques que pueden llegar a desprenderse.

Así mismo, en la zona de entrada a la ensenada, en la pared sobre la que descansan las murallas, pudo constarse una de estas fracturas más abierta que el resto, constituyendo esta zona un área con menos garantía de seguridad frente a caída de bloques calcareníticos

Por otro lado, en esta primera visita se observaron abundantes fenómenos de disolución de la roca carbonatada que generan oquedades que pueden llegar a colapsar y producir hundimientos en superficie o bien caídas de los techos de las cuevas. Se ha constatado por parte de Geosuelos la reparación de alguna de estas oquedades mediante relleno de ladrillo y cantos calcareníticos con mortero de no muy buena calidad.

Por este motivo, los técnicos han recomendado llevar a cabo un estudio de estos taludes que permita establecer el grado y las medidas de corrección de las inestabilidades existentes.

El citado estudio fue encargado tras la información facilitada por el Área de Fomento de la Delegación del Gobierno sobre desprendimientos evidentes del cantil en la ensenada "con el claro riesgo que supone para los bañistas que pudieran acceder a la zona". Estos hechos motivaron el cierre del acceso a la Ensenada "hasta que se garantice de manera la seguridad de los usuarios".