Local
La palabra, remedio eficaz contra el alcoholismo
Según la Asociación de Alcohólicos Anónimos en el Día Internacional contra el Alcoholismo
Publicada en MeliYa el 15 de noviembre de 2005
La Asociación de Alcohólicos Anónimos de Melilla se suma, como en el resto del territorio, a la celebración del Día Mundial contra el Alcoholismo, desde su sede provisional de la Asociación de Vecinos Comunidad. Cuatro personas se curan mutuamente a través de la mejor medicina, la palabra.
Daniel, uno de los portavoces de la institución no duda en afirmar que “del alcohol sólo se sale aplicando terapia de grupo y nosotros, en nuestra reuniones prescindimos de médicos o profesionales, nos dedicamos a ayudarnos; si es necesario el tratamiento médico, recurrimos a él pero la asociación es absolutamente independiente”.
No dependen de ninguna institución pública: “sí que colaboramos con quienes llaman a nuestra puerta, de hecho estamos presentes en la UNED, contactamos con la Consejería de Bienestar Social y con la Escuela de Enfermería pero evitando dependencias y, desde luego, rechazando cualquier tipo de subvención económica”. Están en el barrio de la Victoria pero por poco tiempo: “en pocos días dispondremos de una sede en la parroquia de la Medalla Milagrosa, Batería Jota, en la que seguir nuestras reuniones, seguir ayudándonos a superar el alcoholismo”.
Pero ¿es posible superarlo?. Daniel estima que sí, “tenemos que seguir compartiendo la palabra y cumpliendo una serie de recomendaciones, las 12 reglas, de comportamiento individual y de grupo que nos hemos dado y que funcionan para la recuperación del ser humano”.
Tienen por norma el anonimato pero están a disposición de cualquier melillense que quiera compartir unos momentos de reflexión y experiencias. El teléfono 620482558 está abierto las 24 horas del día y una voz amable y comprometida informa sobre todas las actividades de la asociación.
“Estamos totalmente abiertos a la sociedad porque la sociedad también nos ayuda a rehabilitarnos, a abrir nuevas puertas en unas vidas que parecían condenadas al fracaso”, afirma Daniel. Pedro, un joven de la ciudad de 14 años de edad lo ha podido comprobar. Tan sorpresiva fue la prontitud de la enfermedad como el efecto positivo de su recuperación y su incorporación al tejido social.
Es uno de los ejemplos casi anónimos que aporta Daniel pero no el único registrado a lo largo de los muchos años de trabajo y tesón de la Asociación de Alcohólicos Anónimos de Melilla.