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Las asociaciones de consumidores finalizan el curso de Sanidad y Consumo
Organizado por la Viceconsjería de Sanidad e impartido por Ángel Gil
Publicada en MeliYa el 15 de diciembre de 2005
La Viceconsejería de Sanidad y Consumo ha entregado a los 18 alumnos participantes en el Curso Básico sobra las asociaciones de consumidores los diplomas que acreditan la participación y aprovechamiento a lo largo de 20 horas lectivas de los alumnos procedentes de la Asociación de Amas de Casa y Consumidores “Rusadir”, Asociación de Consumidores Europeos, FEAVEME, Junta Arbitral y Profesorado de Educación Primaria.
El diploma otorgado conjuntamente por la directora general del Instituto Nacional del Consumo y la viceconsejera de Sanidad y Consumo, Mª Dolores Muñoz Martín, junto a un obsequio, premian la “participación, colaboración e interés de estos magníficos alumnos que durante los días 4 a 7 de octubre fueron los protagonistas del primer curso financiado por el Instituto de Administraciones Públicas ( INAP) a través del Instituto Nacional del Consumo, dirigidos a este Sector por las CCAA”, señala la Viceconsejería de Consumo.
En el curso se han facilitado las vías y medios para que estas asociaciones “se desenvuelvan en su marco legal, planifiquen programas y proyectos, incentiven la calidad en la atención a los consumidores y gestionen de forma eficaz reclamaciones y denuncias a la vez que utilicen vías de cooperación con la Administración competente en materia de defensa del consumidor”.
La iniciativa ha arrojado unos “resultados evaluatorios excelentes”, por lo que la viceconsejera de Sanidad y Consumo, explica que ya se han preparado las Propuestas para el próximo Curso Básico “ Las Asociaciones de Consumidores – 2006” a cargo de la responsable de los programas formativos Mª Dolores Angosto.
Adelantando que versara sobre temas de actualidad y que suscitan interés en los consumidores como es el caso de los llamados “ Productos Milagros”, que son aquellos que anuncian “pretendidas propiedades” preventivas o curativas de males o enfermedades, prometen la juventud eterna o adelgazamientos en dos días, y realmente lo que hacen es confundir al consumidor, que en el mejor de los casos lo único que va a recibir es un efecto “placebo” y en el peor retrasar un tratamiento y el consiguiente perjuicio de su salud, además de resultar engañado con una publicidad engañosa.