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Marín califica de "chapuza" el acto de constitución de la Conferencia Sectorial para Asuntos Locales

A pesar de reconocer que ha supuesto un hecho histórico

Publicada en MeliYa el 18 de enero de 2005

Carmen Gaona Sáez

El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, fue el encargado ayer lunes de presidir el acto de constitución de la Conferencia Sectorial para Asuntos Locales, un órgano que, según ha explicado el consejero de Administraciones Públicas de Melilla, Miguel Marín, nace impulsado por el anterior Gobierno del Partido Popular y de la modificación de la Ley reguladora de las Bases de Régimen Local, con la introducción de la Ley 57/2003 de 16 de diciembre.

Ésta, ha explicado Marín, es una ley que impulsa la cooperación entre la Administración General del Estado, las administraciones autonómicas y las distintas administraciones locales, motivo por cual calificó de “histórico” el día de ayer, ya que “era la primera vez que se reunían en la misma mesa los máximo representantes de las tres administraciones”.

Sin embargo, y a pesar de la importancia del hecho en sí, el consejero de Administraciones Públicas de la Ciudad Autónoma ha asegurado que la constitución se llevó a cabo de manera “chapucera”, ya que se ha hecho “tarde, pórquenla Ley fue aprobada en 2003 y ha pasado más de un año, y mal por la propia convocatoria”.

En este sentido, Marín se ha referido al orden del día de la convocatoria como una “auténtica chapuza”, ya que, sin bien estaba compuesto por cuatro puntos, todos ellos fueron sometidos a modificaciones de última hora.

El primero de los puntos, referente a la aprobación de una declaración institucional de constitución de la Conferencia Sectorial, fue eliminado del orden del día por propio ministro, ha explicado Marín, al comprobar que se trataba de un documento que no había sido consensuado.

El segundo punto, por su parte, consistía en la presentación del Libro Blanco para la reforma del Régimen Local. Sin embargo, ante la petición de los distintos consejeros de las comunidades autónomas gobernadas por el PP, fue trasladado al punto cuarto, ya “no es normal que se trate este punto dentro de una Conferencia Sectorial sin antes haber aprobado un reglamento que regule la puesta en funcionamiento de la misma”.

El tercer punto del orden del día, presentación de documentos de las reflexiones sobre la reforma de financiación local, ha sido uno de los más polémicos, ya que, según ha explicado Marín, los documentos presentados se resumían en un folio en blanco, algo que le lleva a hacer dos planteamientos: o bien el Gobierno no ha preparado el documento, o bien las reflexiones no han sido del gusto del ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, “y lo han tenido que retirar”.

Por último, y ya en el último punto del orden del día, ha dicho, los asistentes al acto son testigos de la presentación de un Libro Blanco realizado por una serie de técnicos designados por el Ministerio de Administraciones Públicas de manera unilateral, por lo tanto, y teniendo en cuenta que se suele considerar como un Libro Blanco aquel documento donde se reflejan las distintas reflexiones que realicen los miembros de la Conferencia, el documento encontró el rechazo de aquellos que no han participado en su elaboración, por lo que el ministro se vio obligado a rectificar de nuevo “sobre la marcha y hablar de un borrador de Libro Blanco”.

También, en referencia al Libro Blanco, el consejero de Administraciones Públicas ha asegurado que entre las intenciones de Sevilla se encontraba la de presentarlo ante el Congreso de los Diputados y el Senado, algo a los que se opusieron los asistentes al acto al considerar que “un libro que no ha recibido las aportaciones por parte de los implicados, no debe ser remitido oficialmente a los dos organismos”. De nuevo el ministro se vio obligado a rectificar y a anunciar que el documento será remitido, pero como borrador para que se hagan las aportaciones oportunas.

Otro asunto “grave” que según Marín tuvo lugar en el acto de constitución de la Conferencia, fue aquel en el que se habló de la posibilidad de que las corporaciones locales asuman competencias, pero sin hacer referencia alguna a la financiación. Ello provocó que las corporaciones locales “pusieran el grito en el cielo”, y que se concluyera en la imposibilidad de plantearse una nueva asunción de competencias sin antes ver la reforma de la financiación local.