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Melilla celebra la Inmaculada Concepción bajo la unión del Arma de Infantería

Tercio Gran Capitán Primero de la Legión y Grupo de Regulares de Melilla 52, protagonistas

Publicada en MeliYa el 8 de diciembre de 2005

Documentación/SR

El 8 de diciembre viene marcado por el carácter festivo, con todo un acueducto laboral en pleno desarrollo de sus postrimerías pero también por el canto al Arma más antigua de cuantas integran el Ejército de Tierra, la Infantería.

Melilla, de acendrada raigambre castrense, celebra la Patrona, la Inmaculada Concepción de María, con la simbiosis en formación y espíritu de los dos máximos exponentes del Arma fiel, en la ciudad, el Tercio Gran Capitán Primero de la Legión y el Grupo de Regulares de Melilla Nº 52.

Al intentar realizar un resumen de la evolución de la Infantería a lo largo de los tiempos, es necesario recordar, que en el terreno del arte de la guerra los desarrollos, sobre todo técnicos, han ido imponiendo una serie de cambios en los procedimientos del combate.

Ahora nadie piensa en utilizar grandes masas de infantes, maniobrando en cerrados bloques, ni en filas e hileras de soldados, disparando al unísono sus armas contra el enemigo, ni en sistemas defensivos, totalmente pasivos y pegados al terreno.

Evolución Las armas han evolucionado y lo que hace 50 años, sorprendía por su innovación, véase el tipo de "guerra relámpago" con la que se inició la II Guerra Mundial, los desembarcos masivos de tropas, bajo el fuego enemigo, en el Pacífico y Europa , los lanzamientos de paracaidistas, más o menos precisos, en la retaguardia del enemigo etc., actualmente se muestran, claramente obsoletos, por la aparición de las nuevas formas de entender los combates, en los que, la precisión se considera fundamental y el infringir el mayor daño al enemigo, con el mínimo de bajas propias, se lleva a tal extremo que, en los conflictos modernos y sobre todo después de la Guerra del Vietnam, las grandes potencias, preparan el teatro de operaciones , con una minuciosidad no conocida en otras épocas.

Hoy en día, la opinión pública no podría asimilar bajas cuantiosas en los combates, por lo que en muchos conflictos, se desencadenan verdaderas " guerras informativas " entre los diferentes bandos, por confirmar o desmentir, la simple pérdida de un avión, carro de combate o una docena de soldados.

Actualmente, un conflicto grave, lleva acarreado un despliegue militar que difícilmente movilice 50.000 hombres en primera fila, eso sí, los medios técnicos son explotados al máximo. Qué lejos se está de aquellas batallas que ponían frente a frente, miles y miles de soldados y cuyos resultados suponían la muerte de miles y miles de hombres en solo unas pocas horas de enfrentamiento.

Afortunadamente, las Guerras modernas se han ¿dulcificado? de forma que los enfrentamientos, producen menos víctimas entre soldados, no hablemos de civiles. Esto ocurre por lo anteriormente comentado, aunque no debemos olvidar que detrás de toda esta evolución, desarrollo, medios etc., se encuentra el hombre que debe hacer uso de ellos y que debe estar perfectamente adiestrado para tal fin.

Nuevos tiempos Estamos, pues, ante la presencia de una Infantería acompasada a los nuevos tiempos y a las mejoras tecnológicas. Y Melilla no podría ser menos por cuanto junto a las enseñanzas del avance de la patrulla y de la posición de secciones y compañías, los regimientos se convierten en facultades de precisión, armamento e informática.

Pero el 8 de diciembre es día de fiesta ¿nacional?, sí nacional. No hay por qué regatear un ápice de trascendencia cuando en la ciudad conviven dos regimientos cargados de laureadas y bajas en combate que han escrito, con sangre, la historia del último siglo.

Regulares, que ya se llama Regulares de Melilla, como bien se ha encargado de recordar por activa y por pasiva uno de sus más recientes jefes, el coronel Carlos Santos, tendrá que inventar un estandarte de hierro forjado para que su verticalidad no ceda al peso de sus corbatas y corbatines de guerra y honor.

Legionarios El Tercio, hoy Gran Capitán, siempre 'Primero de la Legión', llegó a Melilla en el momento que más se necesitaba, cuando en el Barrio del Real estallaban los obuses de un enemigo sabedor de la endeblez de unas fuerzas españolas mal dirigidas desde Madrid que empezaron claudicando en Anual y que, tras la caída estrepitosa de la Comandancia General, sólo podían ofrecer inmolación ante el desbocado avance rifeño.

Pero fueron infantes quienes con tino y valor cerraron ese nefasto capítulo de pésima gestión de dos ministerios españoles, Defensa y Exteriores. Y celebran la festividad de la Patrona, la Inmaculada, recordando cómo se proclama el dogma cristiano y cómo, allá por Lepanto, la Infantería reclama advocación a la Madre de Jesús. Repasemos la historia.

El día 8 de Diciembre de 1854, en la Basílica de San Pedro, adornada como en las grandes festividades, el sucesor de Pedro, el papa Pío IX, dirigiéndose a la Urbe y al Orbe, proclamó con toda solemnidad el Dogma de la Inmaculada Concepción de La Virgen María en la Bula Ineffabilis Deus, según la cual, "la doctrina de la Bienaventurada Virgen María en el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos del salvador del género humano, Jesucristo, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles".

España fue siempre una nación profundamente mariana, debido quizás a la larga lucha de la Reconquista. Hay constancia escrita de que a principios del siglo XII se celebraba solemnemente la fiesta de la Inmaculada en todo el antiguo Reino de Navarra y en los pueblos de la Corona de Aragón.

Después que Felipe V pidiera en 1713, a través de las Cortes de Aragón y Castilla, haciéndose eco del sentir del pueblo, la declaración del Dogma, al pontífice Clemente XI, sin obtener respuesta positiva, insistió nuevamente en 1732 con el apoyo de casi todos los obispos de España, las universidades y las órdenes religiosas, esta vez al papa Clemente XII.

Bula Quantun Pasa el tiempo y 28 años más tarde, exactamente el 8 de Noviembre de 1760, el papa Clemente XIII proclamó ante toda la cristiandad, por medio de la Bula Quantun Ornamentun, Patrona de España, las Indias y sus reinos a la Inmaculada Concepción. No obstante, ese año no se celebra la fiesta el 8 de Diciembre porque la noticia no llega a España hasta el 12 de Enero del siguiente año.

No se sabe a ciencia cierta cómo ni cuándo se extiende la devoción castrense hacia la Virgen, pero el caso es que la Inmaculada se va incorporando, a banderas y estandartes, en muchas de las acciones en que toma parte la Infantería. En el Museo del Ejercito se conserva un estandarte del año 1550 en forma de corneta con la efigie de la Virgen, con su atuendo blanco y azul, que es como se representa la Inmaculada desde las primeras imágenes.

El 27 de Julio de 1892 el Inspector General de Infantería D. Fernando Primo de Rivera, primer marqués de Estella, elevó al Ministerio de la Guerra, a petición de los jefes de los regimientos de Infantería, una moción para que se nombrara a la Inmaculada, Patrona del Arma. Entre las razones prestadas para apoyar la petición se aludió a que la Señora ejercía ya, de hecho, la función del patronazgo sobre muchas unidades de Infantería, la Academia General y, sobre todo, el que ya era Patrona de España.

El Provicario General Castrense, que apoyó esta propuesta, logró que la Reina Regente Doña María Cristina, declarase por Real Orden fechada el 12 de Noviembre de 1892, Patrona del Arma de Infantería con la advocación de Purísima e Inmaculada Concepción.

Cambios En los años siguientes cada unidad organiza sus propios festejos, interrumpido por el gobierno de la II República que suprimió esta devoción del calendario oficial y en su lugar se creó el "Día del Ejército", que debía celebrarse el día 7 de Octubre en conmemoración de la Batalla de Lepanto.

Este día de fiesta sustituyó a todos los dedicados a los patronos de todas las armas y cuerpos, dándole así un carácter eminentemente militar ya que hasta ahora se venía celebrando con un motivo religioso.

En plena guerra civil es restablecida la fiesta de la Inmaculada, Patrona de España, el día 8 de Diciembre, declarándose a partir de entonces "festivo a todos los efectos".

Y no será hasta 1961 la confirmación canónica del patronazgo de la Purísima Concepción como Patrona del Arma de Infantería y de los Cuerpos de Estado Mayor, Jurídico, Intervención, Farmacia, Veterinaria, Oficinas Militares, Eclesiástico y Geográfico del Ejército.