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Miles de melillenses acuden al cementerio para cumplir con la tradición del Día de Todos los Santos

Centenares de flores contribuyen a dar a este lugar un aspecto diferente

Publicada en MeliYa el 1 de noviembre de 2005

Carmen Gaona Sáez

Como cada año, miles de melillenses visitan desde primeras horas de la mañana de hoy 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, el cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, cumpliendo de esta manera una de las tradiciones de carácter religioso más antiguas, como es la de visitar las tumbas de los seres queridos ya fallecidos.

Previamente a este señalado día, los ciudadanos ya habían acudido al camposanto para acicalar las tumbas y nichos que hoy lucen en su máximo esplendor, llenos de flores muchos, olvidados algunos.

Centenares de coronas, ramos de flores y centros florales de los más diversos, contribuyen hoy a dar una imagen diferente a este lugar lúgubre en el que moran los difuntos, en memoria de los cuales los amigos y familiares pronuncian las más diversas oraciones de la tradición cristiana.

De esta manera, hoy como cada año, el cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, como sucede en el resto de los cementerios españoles, se ha convertido en el lugar del especial encuentro entre vivos y difuntos, un lugar repleto de simbología y significación, de recuerdos y, para algunos, de romanticismo.

Desde el punto de vista gastronómico, toda festividad que se precie de serlo está acompañada de unos particulares hábitos gastronómicos. En esta caso, el Día de Todos los Santos, que de una manera u otra viene asociado a la fiesta de Halloween en los países anglosajones, suele estar acompañado del consumo de dulces característicos, como los llamados Huesos de Santo o los Buñuelos.