Opinión

Musulmanes: un ejemplo de apoyo a la Nación Española

Publicada en MeliYa el 23 de diciembre de 2005

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Farida Hamete Laarbi, no del portal.

Farida Hamete Laarbi

Musulmanes: un ejemplo de apoyo a la Nación Española

No sé si el sentimiento que me invade en estos momentos es de estupor, rabia contenida o frustración. La verdad es que no es tarea fácil distinguir entre determinados sentimientos, cuando lo que se trata es de asistir, en este caso como espectadora de excepción, a unas informaciones que ni por asomo tienen que ver con la realidad de Melilla, ni con la de España.

Es posible, y lógico también, que quienes han decidido invertir algo de su preciado tiempo en leer estas breves líneas, se estén preguntado de qué les hablo; decirles que me estoy refiriendo a esas terribles informaciones aparecidas el pasado miércoles en los medios de comunicación locales, y desconozco si en algún que otro de tirada nacional, en el que se venía a decir a grandes rasgos, que el 68% de los ciudadanos españoles “pone en duda la españolidad de los musulmanes”.

Cuando se hacen de manera tan alegre afirmaciones tales, a una, que es española desde que nació, además de que se me pongan los vellos de punto, me vienen una serie de preguntas a la cabeza. Por ejemplo: ¿por ser española, tengo que renegar de mi religión para que no se me considere antiespañola?, ¿seré yo, será alguno de mis familiares o será alguno de mis amigos musulmanes un elemento peligroso para la subsistencia del Estado español? o, ¿corre peligro mi identidad religiosa en España por el hecho de ser musulmana? Lógicamente, y como no podía ser de otro modo, las respuestas a estas tres preguntas no pueden ser más claras y evidentes: claro que no.

Pero no contenta con esas respuestas que yo misma me doy, como supongo lo habrán hecho los miles de musulmanes melillenses y españoles que vivimos en Melilla, me asalta otra duda, y en este caso, y permítanme la expresión, casi existencial. Una duda, a la que le temo mucho y que parece se pretende aposentar entre una parte de la ciudadanía española: ¿nos están satanizando a los musulmanes españoles por el simple hecho de serlo? No quiero pensar que eso pudiera ser cierto, porque de sobra es sabido por todos que una cosa es la religión, tan respetable como cualquier otra, y otra bien distinta, la nacionalidad, que paradójicamente es la misma para todos los melillenses de las diferentes confesiones religiosas que desde tiempos inmemoriales vivimos e paz y armonía en nuestros queridos doce kilómetros cuadrados.

Querer confundir religión con nacionalidad, además de un acto de mala fe, es un grave error de cálculo, que el tiempo, y sólo el tiempo, se encargará de demostrar. Los tiempos de la reconquista pasaron ya, aunque parece que hay quienes se empeñan en querer revivirlos. ¡Cuánto se ha dicho y cuánto se ha escrito acerca de la población musulmana de Melilla!, Y yo me preguntó, ¿alguno de esos malos augurios ha sido cierto? No. Ni lo serán.

Los musulmanes melillenses somos tan españoles como los demás ciudadanos de nuestro Estado. Y además, llevamos a gala serlo y no reclamamos ni reformas constitucionales para salirnos del imperio de nuestra Ley de Leyes, como es la Constitución, ni apoyamos o abogamos por planes separatistas que establezcan relaciones de Estado a Estado entre España y una determinada comunidad autónoma situada en el norte de España. No somos los musulmanes los que apostamos por una España casi confederal que parecen reclamar otros ciudadanos españoles. Tampoco somos los musulmanes los que pretendemos cambiar el modelo de Estado que tanta paz, progreso y bienestar nos ha dado a todos los españoles, dejando a un lado la Monarquía Parlamentaria para convertirnos en una República (no sé si bananera o no).

Insisto, y voy concluyendo. Los musulmanes somos españoles como los demás, ni más ni menos. Y ahora, en estos tiempos que corren, los musulmanes de Melilla y los del resto de España, todos, me atrevería a decir, estamos dando un ejemplo de apoyo a la Nación Española, única y esperamos que siga siendo indisoluble.

Farida Hamete Laarbi