Local · Inmigración

Pastor pide a Zapatero que cese de su cargo a Rumí por no atender el problema de inmigración que sufre Melilla

La diputada nacional considera que Melilla es una ciudad abandonada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero

Publicada en MeliYa el 24 de septiembre de 2005

Carmen Gaona Sáez

La diputada nacional y secretaria Ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular, Ana Pastor, ha pedido al presidente del Gobierno de la Nación, José Luis Rodríguez Zapatero, que releve de su cargo a la actual secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, a la que acusa de no haber atendido determinados asuntos de importancia en materia de inmigración, como es el caso de Melilla.

Pastor, que se encuentra de visita en Melilla junto la diputada por Málaga Angeles Muñoz Uriol, el diputado por Salamanca y vocal de la Comisión de Asuntos Exteriores Gonzalo Robles Orozco y el portavoz de la Comisión de Interior y de las comisiones de Trabajo, de Cooperación Internacional para el Desarrollo y de la Subcomisión para la adecuación de horario a la conciliación de la vida familiar Rafael Rodríguez Ponga, ha realizado un recorrido por el perímetro fronterizo de la ciudad, un lugar en el que desde hace meses y casi a diario, se suceden avalanchas de inmigrantes que pretenden entrar en la ciudad de manera ilegal. Ha sido allí donde ha podido comprobar in situ la situación que se vive en la frontera y donde, además, ha podido agradecer a los miembros de la Guardia Civil la importante labor que están desarrollando en esta zona de Melilla.

Tras el recorrido, la diputada popular ha asegurado que Melilla, hoy por hoy, es una ciudad abandonada por el Gobierno de Zapatero, no sólo en términos de vivienda, empleo, educación y sanidad, sino también en materia de inmigración, ya que a pesar de las numerosas avalanchas de subsaharianos que se han registrado en los últimos meses, la única respuesta por parte de los socialistas, ha dicho, ha sido la de dar la orden de aumentar hasta seis metros de altura el vallado de separa Melilla de Marruecos, una actuación que en opinión de Pastor es equivocada y no servirá de mucho, ya que “harán escaleras mayores para poder escalar”.

El camino a seguir, según ha explicado Ana Pastor, es el de hacer política internacional y sacar fruto de las “buenas” relaciones con Marruecos. En este sentido, la diputada nacional ha pedido a José Luis Rodríguez Zapatero que exija al país vecino que controle más sus frontera y que colabore para acabar con las mafias y la inmigración ilegal, ya que “nunca el problema había sido tan grave”. Además, tal y como ha explicado Ángeles Muñoz, esta exigencia se realizará también vía parlamentaria en el Congreso de los Diputados.

Pastor, que también ha acusado al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Caldera, de no haber visitado aún Melilla y de no interesarse por la situación que vive la ciudad, ha recordado que los problemas en materia de inmigración surgieron tras la aprobación, por parte del Gobierno, de un reglamento para la regulación de inmigrates, algo que provocó un “efecto llamada”, ha dicho, y que ha hecho que en la actualidad haya en España alrededor de un millones de inmigrantes irregulares.

Es por todo ello por lo que considera importante que el Gobierno de Zapatero intente cambiar su forma de hacer política y “actúe con más responsabilidad”. En este sentido, ha recordado que el próximo día 29 de septiembre se celebrará en Andalucía la II Cumbre Hispano-Marroquí, un evento al que “no acudiran Melilla y Ceuta porque Zapatero no ha hecho un esfuerzo por ello”, y en el que, sin embargo, el PP considera de especial importancia que estén presentes, ya que “son los que mejor conocen el problema de la inmigración”.

Por último, y tras recordar la necesidad de que el presidente del Gobierno cese a la secretaria de Estado de Inmigración, Pastor ha anunciado su intención de solicitar al ministro de Caldera que colabore más con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla, un Gobierno que no sólo soporta los efectos de la fuerte presión fronteriza, sino que además se ve obligado a atender a cientos de niños que están entrando de manera ilegal en la ciudad. “Melilla está cumpliendo en política de inmigración, pero el Gobierno central no tiene sensibilidad”, ha sentenciado.