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Piden 79 años de cárcel para la mujer acusada de envenenar a su marido y a sus hijas en Melilla
El juicio contra Francisca B.M. ha comenzado hoy en la Audiencia Provincial de Málaga en Melilla
Publicada en MeliYa el 21 de septiembre de 2005
Francisca B.M., más conocida como la “parricida de Melilla”, se enfrenta desde hoy miércoles 21 de septiembre a 79 años de cárcel por ser la presunta autora de las muertes por envenenamiento de su esposo y sus dos hijas.
El juicio contra esta melillense de 36 años ha comenzado hoy en la Audiencia Provincial de Málaga en Melilla y ha contado con una gran expectación, ya que se trata de uno de los casos que más ha conmocionado a la opinión pública melillense en los últimos años.
Respecto a su esposo, que falleció el 12 de enero de 2004, Francisca reconoció en un principio que lo envenenó para evitar que siguiera maltratándolo, aunque posteriormente se ha retractado y ha asegurado que lo único que hizo fue suministrarle “Colme” para conseguir que dejara de beber.
En cuanto a sus hijos, la acusada ha querido dejar claro que en ningún momento quiso hacerles daño, sino que únicamente le suministraba medicamentos para que pudieran recuperarse del estado de depresión en el que asegura que se encontraban. Todo ello, ha asegurado, sin pensar que podía provocarles la muerte.
Francisca B.M. ha negado asímismo que matara a su hija de seis meses en el año 1990, tal y como había confesado con anterioridad ante la policía.
En contraposición a las declaraciones de la presunta parricida, el fiscal del caso, que pide 79 años de prisión para Franscisca, asegura que entre los meses de junio de agosto de 1990, la melillense suministró a su hija Florinda, de tan sólo seis meses, varios gramos de cianamida cálcica que le provocaron un fallo hepático y, posteriormente, la muerte.
Aquella muerte no hizo sospechar nada hasta 13 años después, concretamente en agosto de 2003, cuando empezó a suministrar la misma sustancia en las comidas de su esposo y sus hijos. Como consecuencia de ellos, el marido falleció en enero del siguiente año, mientras que su hija mayor, Sandra, lo hizo en junio de 2004 cuando tan sólo tenía 15 años.
Su otro hijo, Antonio, que entonces tenía 12 años, también sufrió un deterioro de su estado de salud como consecuencia de las sustancias que su madre le suministraba en las comidas, aunque no consiguió matarlo, ya que pudo recuperarse en el Hospital Comarcal de Melilla después de que Francisca fuera detenida.
Durante el juicio, la acusada ha reconocido haber viajado a Tenerife para encontrarse con un hombre que conoció por internet. Además, ha asegurado que solía “chatear” presentándose como una viuda sin hijos, aunque le ha restado importancia asegurando que “todo el mundo dice mentiras en internet”.