Local · Navidad

Un millar de melillenses se compromete con Jesús Cautivo y María del Rocío para atender a los más necesitados

Explosión de júbilo y variedad artística sobre el escenario del Palacio de Exposiciones y Congresos, lleno a rebosar

Publicada en MeliYa el 18 de diciembre de 2005

Salvador Ramírez

Un millar de melillenses, con mayor o menor protagonismo, tomaron parte en la décima edición del Festival Navideño de la Cofradía de Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío. Lleno a rebosar, algunos quedaron fuera, en el Palacio de Exposiciones y Congresos y éxito económico histórico para los fines sociales de la institución que dirige Gregorio Castillo.

La Cofradía ha dedicado este año la recaudación de aforo, fila cero y sorteos a la obra social de la Parroquia de María Micaela, Cáritas Interparroquial y Conferencia Virgen de la Luz. Objetivos cumplidos, espectacularmente, tan espectacular como la modalidad de expresión de arte y cultura que se dio cita sobre el escenario del PEC.

La respuesta de particulares y agrupaciones artísticas melillenses al Cautivo y María del Rocío no ha tenido reserva alguna: ¡Todos con el Cautivo!, pero sobre todo, con la generosidad. Testigos de ello, primera fila, Antonio Miranda, en representación de Juan José Imbroda, Carmina San Martín, María Antonia Garbín, Lely Muñoz y, aunque contravenga la limitación de aforo, lo diremos: 500 personas en la Sala 400 del Palacio.

Bailes María del Carmen Florido, Nuria Nieto, Gonzalo Carmona y Chiqui Vizcaíno, demostraron con formidables creaciones por qué los más pequeños de Melilla han de ir a sus aulas: coreografías navideñas, rumberas, toreras, tropicales, de todo. Estos profesores, además de su esfuerzo profesional, han conseguido que sus alumnas y alumnos destilen ilusión, no se querían marchar del escenario.

La sorpresa: tienen sólo un año de existencia artística, no se acuerdan de los datos del DNI, que no hace falta. Entusiasmo juvenil y villancicos a la antigua los de la Pastoral del Centro Social de Mayores. Hermosa demostración de entusiasmo que el público premió con ovación de categoría.

Y en esto que vienen los tunos. No quiso la Tuna de Empresariales regatear arte con la Cofradía y allá subieron ofreciendo lo más propio de su repertorio: Compostelana, Isa Canaria, Clavelitos y, como pasacalle de huida, Se va.

Flamenco Corrían las horas de la noche mágica de la generosidad dando paso a un flamenco de compromiso y fe: Pepe Pozo, Maite Manzado, Quico Acedo y Juan Soler ofrecieron nanas, fandangos, villancicos y serranas dedicadas al Nacimiento de Jesús.

Cambio absoluto de decorados y estilos. Nuria Nieto volvió al remozado, aunque resbaladizo piso escenarial para interpretar una valiosa adaptación de la Danza del Cisne. Al piano el comprometido profesor Alberto Martínez, violoncello, ilustre, el del profesor Eneas Murcia.

Pero antes, la temperatura, en clara contradicción con el parte meteorológico, subió enteros: Nuria Nieto y sus compañeras del aula de baile clásico de la Escuela Municipal de Danza y Música dieron magnífica cuenta de cinco piezas del musical Cabaret. Mezcla de la varieté de la década de los 30 con aporte clásico, las alumnas de Nuria, menores y veteranas, ofrecieron un recital de belleza plástica y de la otra. Ovación de gala.

Cultura El tercer cuarto del magnífico festejo navideño llegó con la Cultura con letras mayúsculas. Ficticio Portal, de Paco Gámez, con Alberto Martínez al piano y la profesora López Imbroda al violín, llenó de poesía la tabicación del Palacio. Hermoso poema, cántico a la igualdad y al anti racismo que el propio Gámez declamó en sentida interpretación.

Quisieron los animosos amigos de la Casa de Ceuta en Melilla incorporarse al programa de la solidaridad interpretando tres villancicos. Es la Pastoral de la casa regional que, en un alarde de poderío, se permitió improvisar y triunfó.

El Palacio de Exposiciones y Congresos vistió sus mejores galas para recibir al grandísimo tenor de Melilla, Sebastián Alarcón y volver a saludar a Alberto Martínez. Tres piezas que llegaron, que arrancaron 'bravos' y alguna lagrimilla: Amapola, Granada y Noche de Paz. A la hora de calificar a Sebastián, al periodista se le agotan los recursos de lisonja y reconocimiento.

Y los sorteos, y la alegría por lo bien hecho, un Gregorio Castillo que saltándose el protocolo, se puso a sortear regalos. El anís y el vino dulce con los mejores roscos de, también, vino y alfajores y la sensación que se ha cumplido como cofrade, como melillense y como ser humano.