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Se evoca la célebre estampa bíblica de Alá e Ibraim

30.000 melillenses musulmanes celebran la Fiesta del Sacrificio con un mensaje de concordia, generosidad y perdón

El cordero pierde la vida de un corte certero en su cuello, con los cuchillos muy bien afilados, orientado hacia La Meca. El encargado de realizar el sacrificio ha de rezar para que el homenaje llegue a Dios.

Publicada en InfoMelilla el 31 de diciembre de 2006

Agustín García González

Y Dios tentó a Abraham -Ibrahim- y el patriarca no lo dudó, le ofreció, como pedía el Ser supremo, a su propio hijo Ismail -Isaac- en el ara de los homenajes.

Dios no consintió semejante pérdida y, desde entonces, las tres religiones monoteístas evocan el acontecimiento, no en vano, cristianos, hebreros y musulmanes nacen del mismo tronco de fe.

Para más de 7.000 familias musulmanas de Melilla, la historia de Ibrahim se ha convertido en la Fiesta Grande, la del Sacrificio, la del Aid El Kebir, y lo celebran sacrificando un cordero para honrar a Dios y refrescar la memoria en la conveniencia de ser generosos, tolerantes y respetuoso.

Hassan Amaruch y sus familiares directos vuelven a recibir a InfoMelilla.com en su domicilio de la calle del Poeta Salvador Rueda. El protagonista es el padre, 'Amaru' para los amigos.

Acaba el primer rezo de la mañana y, con la ayuda de dos carniceros sacrifica a dos carneros en la terraza de su casa, en presencia de hijos y nietos. Primero se aprovechan las vísceras -duran menos frescas- y luego la carne del animal.

El cordero pierde la vida de un corte certero en su cuello, con los cuchillos muy bien afilados, orientado hacia La Meca. El encargado de realizar el sacrificio ha de rezar para que el homenaje llegue a Dios.

Amaruch conduce a los periodistas al mejor salón de su casa y ofrece té y pastas mientras nos dice que lo mejor de la Fiesta del sacrificio es “estar todos juntos, en familia, dar gracias a Alá por la salud de la que disponemos”.

Los musulmanes aprovechan esta oportunidad para hacer regalos a los niños. El Corán no lo contempla pero los chavales lo agradecen. Sí que contempla el Libro Sagrado el acordarse de los más necesitados. Ellos también son protagonistas del Aid El Kebir.

El ovino ha muerto y las mujeres de la casa se esmeran en la preparación de platos variados que van a sustanciar dos jornadas de fiesta. En Melilla, el acontecimiento religioso afecta a 30.000 personas.

Para el comercio pero se comparte la festividad. Aquella bíblica estampa se convierte, en la cosmopolita ciudad de Melilla en la fiesta de la concordia, la generosidad y el perdón. Aimembrok El Aid.