Deportes · Discapacidad

A partir de las 16,00 horas del sábado, Minusval Trasmediterránea se medirá a los catalanes del Instituto Guttman, uno de los clásicos en la categoría

Por parte melillense tras la odisea viajera por el desplazamiento a Madrid, se pretende poder brindar una victoria a sus incondicionales

Publicada en MeliYa el 3 de febrero de 2006

Este sábado a partir de las cuatro de la tarde, los representantes melillenses en la máxima categoría de baloncesto en silla de ruedas se han de medir a los catalanes del Instituto Guttman, los actuales séptimos clasificados con un total de 9 victorias obtenidas del total de otros tantos catorce encuentros disputados.

Un equipo que vendrá de derrotar de paliza a los maños del CAI de Zaragoza por 81 a 44 y que al menos según clasificación y algunos resultados, es un conjunto potente de los de mitad de tabla para arriba.

Por su parte los melillenses, que han estado entrenando durante toda la semana al ritmo deseado por su técnico Jesús Delgado, tienen muchas ganas de desquitarse de esa derrota fuera de casa ante los madrileños del Fundosa Once y tras la consabida ya odisea de viaje que por motivo del temporal de nieve que azotó días pasados la península y donde llegáran exhaustos hasta su destino, mas nada pudieron hacer ante el por otra parte potente Fundosa.

Un partido el de la tarde de este sábado a partir de las cinco que en normales circunstancias de juego de los melillenses, pese a la superioridad en la tabla de los catalanes, deberá saldarse con un resultado de victoria.

Un partido que además tendrá que servir para la reafirmación en esa zona media que se pretende pudiera ser antes de final de temporada, alta, para un Minusval Trasmediterránea que está en el intento de poder evitar sobresaltos de última hora, los que por otra parte podrían llevarles al descenso de una cateogría que la quieren mantener a toda costa en la presente temporada, algo que ya sería todo un éxito tal cual están las cosas.

Un partido del que volvemos a pensar que transcurrido en normales circunstancias de juego, el triunfo y pese a la supeirroidad en la clasificación de los catalanes del Instituto Guttman, se debe quedar obligatoriamente en casa.