Opinión

Al periodista ceutí Tony de la Cruz

Publicada en MeliYa el 19 de enero de 2006

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Josep Esteve Rico Sogorb, no del portal.

Josep Esteve Rico Sogorb

Al periodista ceutí Tony de la Cruzo

Conoci a Tony a primeros de los 90 cuando trabajamos juntos en el extinto diario "El Periódico Independiente de Ceuta", -diario que estuvo en una nave del muelle de Poniente muy cerca de VillaJovita- y créanme: no me arrepiento de haberle conocido. Si a veces los redactores teníamos un mal día por falta o exceso de información, por estrés a la hora del cierre o estabamos tediosos, cansados y hastíados; ahí estaba Tony. Con su buen humor nos alegraba el momento y hasta el día entero. Nos motivaba e incluso nos contaba anécdotas, hechos y muchos datos -era una enciclopedia andante dotada de memoria prodigiosa- que servían para hacer un artículo o completar cualquier información. Conocía a todo el mundo en Ceuta. Y si un redactor recién llegado de la península como yo necesitaba entrevistarse o contactar con alguien, en este aspecto Tony echaba un cable.

Nunca se quejó. Jamás le vi enfadado. Aceptaba que sus crónicas, columnas, fotos, entrevistas o artículos, se insertaran tarde o en última instancia.E incluso que no salieran en el diario. Era un caballero. Y con las señoras, que conste.

En la redacción guardaba cientos o miles de fotos hechas por el mismo, con su pequeñita pero manejable vieja cámara a la que tenía verdadero cariño y portaba en el bolsillo. Llevaba de cabeza a quienes, agradecidos, le revelaban las fotos, porque entre chiste y chiste las colaba para la edición del día siguiente y aquellos se tronchaban de risa con sus comentarios.

Tony tenía tres predilecciones o referencias a mi modo de ver. Los chistes, los actos militares y decir palabras o frases en ruso y alemán. Recuerdo -yo le preguntaba cómo se decía tal o cual palabra en estos idiomas- que en navidades nos deleitaba con un montón de saludos de brindis ruso "Nasdrovia".

Su chiste preferido -al menos el que más contaba por aquel entonces- era el del deporte más santo. Para Tony era el tenis porque tenía a Santana, Orantes y los Vicario.

Lo militar era realmente su pasión. Como McCarthur, era muy castrense, muy de honor y esos valores militares. De la vieja escuela. No se arrepentió jamás de haber sido militar ni de participar en el frente de Rusia con la División Azul. Nadie ha igualado ni mejorado sus informaciones de juras de bandera, entrevistas a oficiales o cualesquiera actos militares en Ceuta, y por ello, era querido por toda la población militar ceutí, sobre todo por la oficialidad que le granjeó siempre su amistad y su cariño.

Su esbelta figura enchaquetada y estirada, con calva bien cuidada y bigotin, la recuerdo caminando despacio con las manos entrelazadas a la espalda por los paseos del Revellín y de las Palmeras, devolviendo corteses saludos, sacando fotos o mirando ausente al infinito.

Tony no ha muerto. Vive en todos nosotros, en quienes como él, nos dedicamos a escribir y a contar historias. Seguro que estará en el cielo entrevistando al general en jefe de los ejércitos divinos, sacando fotos de allá y contando a los ángeles el chiste del deporte más santo.

Gracias Tony por haberme dado el privilegio de conocerte y trabajar contigo. No te olvidaremos.

Descanse en paz.

Hasta siempre

Josep Esteve Rico Sogorb